miércoles, 5 de abril de 2006

Salir en la foto

Acabo de venir de dar clase, y en el vestíbulo de Farmacia había una colección, una exposición de fotos de la universidad desconocida, de aquello que no se ve. Paradójicamente, en las fotos salía, muy bonita, aséptica y bucólica, la universidad que nos venden todos los días. Ni una sola, ni una, mostraba la realidad cotidiana, la sordidez, el esperpento a que nos vemos sometidos día a día en esta universidad retorcida y aviesa. Nada que ver con la realidad real. Siguen fabricando esa realidad virtual que, a base de machacarnos y metérnosla con embutidor por ojos, boca y oídos, pretenden que todos creamos que vivimos ahí. Y a veces lo consiguen, triste país.

Pero en esa realidad virtual de la universidad que desean vender aparece en varias fotos el rector actual ( y el antiguo). Creo que aún no ha tenido lugar su coronación, aunque el sentido común dice que no está la plaza para muchos fastos y oropeles. Vemos a ese rector incapaz a los pies de un radiotelescopio, estando allí con cara de interesado para salir en la foto. O recibiendo a importantes y desconocidos para mí personajes, orgulloso y pagado de sí mismo. Y varias más.

En este país lo importante no son los resultados sino las apariencias. Cualquier persona que tenga poder sólo quiere que los demás creamos, sepamos que lo tiene y ha estado ahí. No le importa cómo vaya la corrida, sólo quiere salir en la foto.

Porque sabe que luego nadie le pide cuentas, aunque deberíamos. Como en Francia. Si 10 millones de votantes eligen a 500 hijos de la gran puta porque alguien tiene que gobernar, y esos gobernantes, en su infinita bondad y sabiduría deciden hacer una ley que no gusta a una buena parte de los votantes, éstos salen a la calle y protestan. Porque os pusimos ahí, os dimos nuestro voto para que nos sirvieráis, no os dimos poder absoluto para hacer y deshacer a vuestro antojo o a vuestro beneficio. Estáis ahí a cuerpo de rey para nuesto beneficio, y si enlugar de eso es para nuestro perjuicio, igual que os pusimos debiéramos poder echaros. Y como grandes hijos de de la gran puta que son todos los políticos, apenas si hay mecanismos para que los votantes puedan repudiar o expulsar a nadie. Sólo quedan huelgas, algaradas y tocamiento de cojones. Ajenos, por supuesto.

Aquí no. Somos tan mermados que les permitimos que, de nuestros diezmos, alcabalas y prebendas que les otorgamos, viven como Dios sin Dios ni amo. Pero saben que no toda impunidad es tolerable. Así que contruyen un universo paralelo, una realidad virtual a base de fotos, telediarios y periódicos para decir que la universidad va bien, que España va bien. Su preocupación es salir en la folto, mientras detrás del decorado se viene abajo una realidad cochambrosa en la que peleamos los de a pie día a día, supongo que creyendo y envidiando a todos esos que parecen vivir en el decorado, aspirando a ocupar nuestra plaza en esa realidad que nos venden tanto que al final creemos que debe de existir, aunque sea en la ínsula de Barataria.

Salir en la foto. Señor recto, si quiere le hago un retrato. A usted y a todos los vicerectores, políticos y chupatetasdela vaca que esquilman al país más rico del mundo. Porque con lo que se roba, nunca se acaba. A ver qué orgullosa patria puede presumir de esto. Y de tener tanto hijo de puta y soplapollas por metro cuadrado.

Mazúrquica modérnica

Letra y Música de Violeta Parra

Me han preguntádico varias persónicas
si peligrósicas para las másicas
son las canciónicas agitadóricas.
¡ay que pregúntica más infantílica!
Sólo un piñúflico la formulárica,
p'a mis adéntricos yo comentárica.

Le he contestádico yo al preguntónico:
"Cuando la guática pide comídica,
pone al cristiánico firme y guerrérico
por sus poróticos y sus cebóllicas.
No hay regimiéntico que los deténguica
si tienen hámbrica los populáricos".

Preguntadónicos partidirísticos
disimuládicos y muy malúdicos
son peligrósicos más que los vérsicos,
más que las huélguicas y los desfílicos.
Bajito cuérdica firman papélicos,
lavan sus mánicos como Piláticos.

Caballeríticos almidonádicos,
almibarádicos, miniminimini...
le echan carbónico al inocéntico
arrellenádicos en los sillónicos.
Cuentan los muérticos de los encuéntricos
como frivólicos y bataclánicos.

Varias matáncicas tiene la histórica
en sus pagínicas bien imprentádicas.
Para montárlicas no hicieron fáltica
las refalósicas revoluciónicas.
El juraméntico jamás cumplídico
es el causántico del desconténtico.

Ni los obréricos
ni los paquíticos
tienen la cúlpita, señor fiscálico.

Lo que yo cántico es una respuéstica
a una pregúntica de unos graciósicos,
y más no cántico porque no quiérico;
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en la camísica,
en los riñónicos y en el bolsíllico.



Piñúflico — Piñufle - Don nadie.
Guática — Guata - Tripa.
Poróticos — Porotos - Alubias.
Bataclánicos — Bataclana - Mujer que trabaja bailando en
lugares de mal vivir.
Refalósicas — Refaloza - Danza típica chilena.
Paquíticos — Paco - Policía.

martes, 4 de abril de 2006

Acopio de esperanza

En estos tiempos inciertos, oscuros como la boca de un túnel por la que de vez en cuando asoma de forma intempestiva un mercancías que arrasa nuestras vanas defensas, es necesario hacer acopio de esperanzas para cuando todo se hunda bajo nuestros pies. Lo que, tarde o temprano, ocurrirá.

La tarea es heróica, aun titánica. Revolver entre los escombros de cada alborada, recopilando diminutos pedazos, persistentes esquejes de todas esas esperanzas que día a día se trizan por el inexorable ruejo de la vida, ladina y artera, con todo el tiempo a sus espaldas.

Con ellas construimos endebles parapetos que nos ayuden a terminar los días, a afrontar las noches insomnes deseando que la delgada, imaginaria línea que nos separa de la catástrofe resista unas horas más a los embates traidores de la desgracia.

A veces me encaramo a ese parapeto de sacos terreros repletos de miriadas de esperanzas cochambrosas, escuálidas y diminutas, casi polvo de estrellas, y miro en derredor, acogido en el silencio que ayuda a explicar lo inexplicable, cobijado en las misivas que audaces compañeros de trincheras vecinas enviaron, desafiando al tiempo, a los elementos, a la metralla y a la orografía, para simplemente contar que no estamos solos en este universo tan desgraciado.

lunes, 3 de abril de 2006

Autovías y carreteras

Siguen los días de infarto, y todo oscila alrededor de una posición de equilibrio inestable, deseada y añorada.

El domingo fui a Zaragoza y disfruté con fruición de 100 km. de nueva autovía que te ahorran tiempo y quebraderos de cabeza. O al menos eso pensaba, porque al llevar media hora en esos campos monótonos como el costillar de un buey comencé a añorar las simples y humildes carreteras.

Con el paso del tiempo, que todo lo puede y todo lo lame hasta desgastarlo y hacerlo familiar, cotidiano y conocido, uno acaba por reconocer las curvas de esos cintajos grises que nos llevan de un lugar a otro. Cada curva, cada cuesta, cada árbol, cada pueblo que se adhiere a la carretera y le va dando vida y personalidad. Las autovías ahorran tiempo, restan peligro, pero sólo sirven si quieres ir de un sitio a otro, si no te importa el camino.

Viajar, viajeros... palabras cargadas de connotaciones oníricas, literarias, de personas valientes por naturaleza o necesidad que hacen frente a los avatares que la veleidosa fortuna dispone para los mortales que poblamos el mundo. Quién no ha viajado con Phileas Fog, con Nemo, D'Artagnan, Frodo, alquimistas, soldados, astronautas... Ninguno usaba autovías. La mayor parte de los veces lo importante no era el origen y el destino, si es que éste llegaba a existir. Lo importante era el camino. Lo importante no es llegar, sino cómo se llega.

Ahora, en las autovías, lo importante es llegar. Este mundo que se ha hecho mayor, por desgracia, como decía Patton, y esta vida loca, acelerada, prefabricada y con objetivos a corto plazo, sin perspectiva, nos impele a cruzar mares, océanos, cielos y cordilleras sin reparar en el pobre y humilde camino que yace bajo nuestro pies.

Las carreteras, como los caminos, son sólo para aquellos que tienen 57 minutos para malgastar caminando suavemente hacia una fuente.

jueves, 30 de marzo de 2006

Esperando a que acabe la semana y algo nos salve, transitoriamente, hasta el siguiente lunes, hasta la siguiente muesca en el tambor de ese tétrico revolver que es la vida de los tristes

miércoles, 29 de marzo de 2006

Marzo, marcero, ya no te tengo miedo

Tres días que me quedan a mí y dos que le quitaré a abril, te voy a hacer meter las ovejas en el paril.

Y lo hizo.

martes, 28 de marzo de 2006

Desde contrapelo

La hoguera apenas si consigue arrancar unas astillas a la negra noche. En esa Cima de los Vientos, en ese Amon Sùl que a todos puede y que doblega sin piedad a los corazones más intrépidos, tres siluetas se mueven fantasmagóricas, movidas por las sombras huidizas de la lumbre.
El camino ha sido largo, fragoso. La noche ha dejado caer su lúgubre manto sobre todo aquello que tiene vida o siente dolor.
-Cubrámonos, que hoy la noche viene fría.
-Como todas, mi buen amigo. Eso no es novedad en estos tiempos oscuros.
-Aún así, estamos aquí y esperemos estar mañana para afrontar lo que depare el nuevo día.
-Ya no hay nuevos días. Ya no amanece más para los bastardos de la derrota, para esa tropa abandonada que todavía conserva el pundonor y sobrelleva la deshonra, para la fiel infantería que contiene los embates de la vida a golpe de resignación. "Felices aquellos a los que fue dado caer a los pies de las murallas de Troya, a la vista de sus padres". Nuestra condena nunca será fácil.
Errantes espíritus son aquellos a los que escuchamos amparados en la oscuridad, curtidos por toda clase de desgracias y avatares, hechos a cellisca y a viento y a canículas. Aún así, los corazones encuentran esperanza suficiente como para entonar la melodia de una vieja canción que reconforta cuando el alma necesita sosiego y algo de reposo.
-¡Cuidado! Alguien sube.
El acero susurra sibilante y cimbrea la cuerda mientras el arco se tensa.
-Seguid silbando, que no sospeche. Aunque sube trabajosamente. No parece que nos aceche y amenace, sino más bien que busque refugio.
.Camino duro ha elegido para llegar a ninguna parte.
-Los caminos no se eligen. Tampoco nos eligen ellos, la vida los pone ante nuestra puerta y los tomamos, sin saber dónde acabaremos. No culpes a los hombres por los caminos que tomaron, sino por cómo los caminaron.
-Relajad vuestras armas. Amigo o enemigo, necesitará recuperar el resuello. Que la vida sea injusta no significa que nosotros debamos serlo. Seamos caballeros y recibamoslo como quien es: un caminante fatigado que ansía una luz en la inhóspita noche. Después, la Fortuna dirá si compartimos camino o medimos los aceros. Hasta entonces...

lunes, 27 de marzo de 2006

Tras afrontar lo que dijo Flint, hoy me es muy difícil. imposible escribir algo que valga la pena

viernes, 24 de marzo de 2006

Días de perros

Ya casi acaba esta semana, en la cual anduve con el Norte perdido durante buena parte de ella. Han pasado muchas cosas, la más importante según los medios es la tregua de ETA (¿Algunos de estos gilipollas sabe lo que es un alto el fuego? Aunque al final la RAE se ha bajado los pantalones, algo muy común en estos tiempos donde todo ya ha perdido lo poco que conservaba. Al final, le voy a dar la razón a la Iglesia RCA). Yo me la he tomado con todo el cinismo del que soy capaz. Me importa un pito. Simplemente los políticos no me hacen perder la fe en la raza humana.

Yo sigo más descentrado todavía si cabe. Me gustaría hacer un mapa de mi vida, reflejar sobre papel todos los territorios que gané, perdí, que ahora conservo. Las indefinidas fronteras, los extensos yermos e implacables desiertos que tachonan esa orografía imposible, esa geografía imaginaria de las hormigas de Cortázar. No sé si podré hacerlo, y no porque no sea capaz de imaginarlo, sino porque no sabré plasmar dobre el papel, sobre la pantalla, lo que llevo en mi cabeza.

Tras esta semana de hundimiento generalizado se va haciendo la calma, la noche tenebrosa se desvanece con una tenue luz que la aurora arroja como una piedra contra mi conciencia aletargada. Renace un atisbo de esperanza, un presentimiento de que vamos a llegar a algún sitio y de que no todo puede salir tan mal durante tanto tiempo. De nuevo hemos encontrado, he construido razones para seguir luchando.

jueves, 23 de marzo de 2006

Cerrado por derribo II









(Introducción)
Este adiós, no maquilla un "hasta luego",
este nunca, no esconde un "ojalá",
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas, son las de después.

A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti.


Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza,
esta empresa de mudanzas,
con los muebles del amor.

Esta campana muda en el campanario,
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
estas ganas de nada, menos de ti,
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremallera,
ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alcana,
este racimo de pétalos de sal,
este huracán sin ojo que lo gobierne,
este jueves, este viernes,
y el miércoles que vendrá.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos
nos sobran los motivos.


Este museo de arcángeles disecados,
este perro andaluz sin domesticar,
este trono de príncipe destronado,
esta espina de pescado,
esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
esta horma del zapato de barbazul,
que poco rato dura la vida eterna,
por el túnel de tus piernas,
entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida,
con su terco knock knockin' on heaven's door,
estos labios que saben a despedida,
a vinagre en las heridas
a pañuelo de estación.

Este Land Rover aparcado en tu puerta,
la rueca de Penélope en el Luna Park,
estos dedos que sueñan que te desnudan,
esta caracola viuda
sin la pianola del mar.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos
nos sobran los motivos.



Cerrado por derribo




Este bálsamo no cura cicatrices,
esta rumbita no sabe enamorar,
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad.

Este almacén de sábanas que no arden,
este teléfono sin contestador,
la llamaré mañana, hoy se me hizo tarde,
esta forma tan cobarde
de no decirnos que no.

Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.

Esta cómoda sin braguitas de Zara,
el tour del Soho desde un rojo autobús,
estos ojos que no miden ni comparan
ni se olvidan de tu cara
ni se acuerdan de tu cruz.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos
nos sobran los motivos.


Esta paya tan lejos de su gitano,
este penal del Puerto sin vis-a-vis,
esta guerra civil, este mano a mano,
estos moros y cristianos,
este muro de Berlín.

Este virus que no muere ni nos mata,
esta amnesia en el cielo del paladar,
la limusina del polvo por Manhattan,
el invierno en Mar del Plata,
los versos del Capitán.

Este hacerse mayor sin delicadeza,
esta espalda mojada de moscatel,
este valle de fábricas de tristeza,
esta espuma de certeza,
esta colmena sin miel.

Este borrón de sangre y de tinta china,
este baño sin rimmel ni nembutal,
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.

miércoles, 22 de marzo de 2006

ya todo está perdido

martes, 21 de marzo de 2006

Joser, cuando todo va mal, todo va mal. Es lo que tiene estar desenfocado.

Vámonos. Yo ya estoy viejo y cansado.

Acabo de poner a Reverte. Hay que reconocer que reverte y las canciones ayudan, de vez en cuando, a ir llenando este blog que a veces tan solitario se encuentra.

Pero no puedo evitar, cuando leo algo o a alguien que me gusta, sentir esa envidia sana (nunca he creído que existiese la envidia sana) por aquéllos capaces de encontrar las palabras, el tiempo, la voluntad y la perseverancia para escribir, para moldear el lenguaje, para trnasmitir de manera inequívoca lo que quieren expresar.

Otro ripio más, que todos hacen pared, aunque en este caso sea el muro que se va alzando implacable entre mis sueños y yo. Cuando la avalancha no cesa, cuando ya se han abierto tantos frentes, algunos por decisión propia, otros porque a veces la vida se desfonda por las costuras y te golpea con saña, uno sólo piensa en huir, mientras dispara ya sin orden ni concierto a todo aquello que se mueve.

En fin, que espero que vengan días mejores, porque a este paso no llegamos a ningún sitio.

La fiel infantería

ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal | 1992

La rendición de Breda, por Diego Velázquez.

Aún no se había inventado la fotografía; pero aquel tipo, Velázquez, recogió el momento. Estábamos allí, engalanados como para el Corpus, y a lo lejos Breda estaba en llamas. La verdad es que nos habíamos ganado a pulso el asunto, después de ocho meses dale que te pego, tragando miseria en los parapetos; cavando trincheras, zapa va y zapa viene, con los holandeses haciendo salidas y acuchillándonos en cuanto cerrábamos un ojo. Pero allá ondeaba, en el campanario, el lienzo blanco, grande como una sábana. Al final les habíamos roto el espinazo.

Nos alinearon en el centro, capitanes delante, guardia de piqueros y mosquetes a la derecha, más o menos en orden, aupándonos sobre la punta de los pies para verle la jeta a los holandeses. El capitán Urbieta nos puso en las filas delanteras a los que teníamos la ropa menos harapienta, empeñado como estaba en que impresionásemos al enemigo con nuestra marcial apariencia. La revista de la mañana había sido un calvario: diez azotes por cada falta de aseo y descuido en la vestimenta. Como dijo Antonio Muñoz, mi paisano, para qué puñetas queremos impresionarlos más, capitán, después de que los hemos fastidiado así de bien, que hasta se rinden, los herejes. Si eso no es impresionar a esos hideputas, que baje Cristo y lo vea. Y Urbieta, la mano en el pomo de la espada, mordiéndose el bigote para mantenerse serio, recetando cinco latigazos y medio rancho para el pobre Antonio, por bocazas y por meter al hijo de Dios en estos lances.

El caso es que allí estábamos, en aquel cerro que se llamaba Vangaast o Vandaart o algo por el estilo, con una treintena de picas y otros tantos mosquetes como guardia de honor, con las banderas de los tercios y toda la parafernalia. El resto de las compañías en línea ladera abajo, la cruz de San Andrés desplegada sobre los morriones de nuestros piqueros, lanzas y más lanzas, y mosquetes, que era un gusto mirarlos hasta el llano donde estaba la artillería apuntando al valle y la ciudad. Y al fondo, difuminada y azul entre el humo de los incendios, con manchas de sol que iban y venían entre las motas grises de las fortificaciones y los edificios, Breda a nuestros pies.

Sitúense ante el cuadro y miren a los holandeses, a la izquierda del lienzo. Observen sus caras. Habían subido la cuesta despacio, tomándose su tiempo, como si los que iban a rendirse fuéramos nosotros. Y Justino de Nassau endomingado como para una boda, bajándose del caballo con cara de asistir a su propio funeral, mirando alrededor como un sonámbulo, intentando digerir la humillación mientras procuraba mantener el porte digno. Al pobre diablo le temblaba la mano que sostenía la llave de la ciudad. Algunos de sus oficiales eran muy jóvenes, demasiado para emplearlos en negocio como la guerra, crecidos en campos fértiles, con llanuras y ríos y graneros bien abastecidos, comiendo caliente desde renacuajos. Burgueses cebados y con mucho que perder. Había uno de sus cachorros, rubio e imberbe, jovencito, con casaca blanca y manos de damisela que, aunque destocado por el protocolo, miraba con desprecio nuestras botas con remiendos, las barbas mal rapadas, nuestras caras de lobos flacos, peligrosos y arrogantes. Y hasta tal punto galleaba el mozo que mi capitán Urbieta, que tenía el genio vivo, empezó a retorcerse el mostacho y a acariciar el pomo de la espada, sugiriendo una sesión privada de esgrima. Un compañero del holandés captó el gesto y, poniendo la mano en el hombro del joven oficial, lo reconvino en voz baja hasta que éste bajó los ojos humillado y furioso, a punto de romper en lágrimas. Demasiado tierno, como casi todos ellos. Así les había ido la feria.

A la derecha estamos nosotros; mi lanza es la tercera por la izquierda. En torno sonaban redobles, cascos de cabalgaduras, capitanes dando órdenes como latigazos. Y allí, descabalgando, nuestro general, con media armadura negra rematada en oro, cuello de encaje y banda carmesí, el apunte de una sonrisa en los labios, Ambrosio Spínola, el viejo zorro. Con aire de circunstancias, pero disfrutando por dentro el espectáculo. Al fin y al cabo, aquélla era su fiesta.

Lo que son las cosas de la vida. Cuando la gente se para ante el cuadro, en el museo, son Spínola y el holandés, el jovencito imberbe y la plana mayor de nuestro general, quienes acaparan todas las miradas. Nosotros só1o somos el decorado, el te1ón de fondo de una escena en la que hasta el caballo de don Ambrosio, sus cuartos traseros, parece tener más importancia. Y sin embargo, allí en Breda como antes en Sagunto, Las Navas, Otumba o Pavía, o después en los Arapiles, Baler, Annual o Belchite, quienes en realidad hacíamos el trabajo duro éramos nosotros. Los nombres dan igual, porque durante siglos fuimos siempre los mismos: Antonio de Úbeda, Luis de Oñate, Álvaro de Valencia, Miguel de Jaca, Juan de Cartagena... Con la España que teníamos a la espalda, no había otra solución que huir hacia adelante. Por eso éramos, qué remedio, la mejor infantería del mundo. Secos y duros como la ingrata tierra que nos parió, hechos al hambre, al sufrimiento y la miseria. Crecidos sabiendo lo que cuesta un mendrugo de pan. Viendo al padre, y al abuelo, y a los hermanos mayores, dejarse las uñas en los terrones secos, regados con más sudor que agua. A la madre silenciosa y hosca, atizando el miserable fogón. Salidos de ocho siglos de acogotar moros o de acuchi1larnos entre nosotros, crueles e inocentes a un tiempo, traídos y llevados a través del tiempo y de los libros de Historia so pretexto de tantas palabras huecas, de tantos mercachifles disfrazados de patriotas, de tantas banderas a cuánto la vara de paño de Tarrasa, de tantas fanfarrias compuestas por filarmónicos héroes de retaguardia. Fíjense en nosotros: siempre al fondo y muy atrás, perdidos, anónimos como siempre, como en todos los cuadros y todos los monumentos y todas las fotos de todas las guerras. Soldados sin rostro y sin nombre, carne de cañón, de bayoneta, de trinchera. La pobre, sudorosa y fiel infantería. Después, en los primeros planos y sobre los pedestales de las estatuas siempre aparecen otros: los Spínola que nunca se manchan el jubón, y que aún tienen humor y elegancia para decirle al holandés no, don Justino, faltaría más, no se incline. Estamos entre caballeros. El resto queda para nosotros: cruzar un río helado entre la niebla, en camisa para confundirnos con la nieve, la espada entre los dientes minados por el escorbuto. Levantarse y correr ladera arriba con la metralla zumbando por todas partes, porque al capitán, aunque es una mala bestia, nos da vergüenza dejarlo ir solo. Quedarte sin municiones en la Puerta del Carmen de Zaragoza y empalmar la navaja tarareando una jotica para tragarte el miedo, mientras los gabachos se acercan para el último asalto. Hacerse a la mar porque más vale honra sin barcos, dicen, en buques de madera ante los acorazados de acero yanquis. Morir de fiebre en la manigua, degollado en Monte Arruit por la ineptitud de espadones con charreteras. O cruzar el Ebro con diecisiete años mientras la artillería te da candela, el fusil en alto y el agua por la cintura, con los compañeros yéndose río abajo mientras en la orilla los generales y los políticos posan para los fotógrafos de la prensa extranjera.

Échenle un vistazo tranquilo al lienzo, sin prisas, e intenten reconocernos. Somos la humilde parcheada piel sobre la que redobla toda esa ilustre vitola de los generales y los reyes que posan de perfil para las monedas, los cuadros y la Historia. Y cuántas veces, en los últimos doscientos o trescientos años, no habremos visto ante nosotros, mirando con fijeza hacia el modesto rincón que ocupamos en el lienzo, un rostro de campesino, de esos arrugados y curtidos por el sol como cuero viejo. Un rostro parado ante el cuadro con aire tímido y paleto, dándole vueltas a la boina o el sombrero entre las manos nudosas, encallecidas, de uñas rotas. Los ojos de un hombre indiferente a la escena central del cuadro, buscando aquí atrás, en la modesta parte derecha de la composición, al fondo, bajo las lanzas, entre nosotros, una silueta confusa, familiar. Tal vez la de aquel hijo al que una vez acompañó un trecho por el sendero que conducía al pueblo, llevándole el hato de ropa o la maleta de cartón, liándole el primer cigarro. El hijo al que, ya parado en el último recodo, vio alejarse con su pelo al rape, las alpargatas y el traje de domingo, llamado a servir al rey. Hacia una guerra lejana e incomprensible de la que no habría de volver jamás.

Fíjense en el cuadro de una maldita vez. Nosotros le dimos nombre y apenas se nos ve. Nos tapan, y no es casualidad, los generales, el caballo y la bandera.

Estoy hasta los mismísimos huevos. Lo fácil sería mandarlo todo a rodar. ¿Por qué cojones no lo hago ya de una puta vez?

A contrapelo

Lo de ir a contracorriente termina por cansar. Algunas veces, las menos, reconforta y gratifica, pero en este país tan desgraciado, donde creo que jamás en su historia ha habido tanto gilipollas por metro cuadrado, donde la imbecilidad está encumbrada con márchamo de calidad,, donde los más indeseables ostentan todo tipo de poder, lo de ir a contrapelo empieza a pasar factura.

Con demasiados frentes abiertos a la vez, uno ya empieza a cuestionarse sobre el sentido de todo, de absolutamente todo. Porque pelear ya no reconcilia con nada ni con nadie, ni siquiera con uno mismo. Y todo parece indicar que lo más rentable sería dejar caer los brazos, rendirse ante la evidencia y el mundo y ser uno más, sin sombra y sin espejo, sumergirse quedamente en el marasmo y la mediocridad.

Mires donde mires este país duele. Esta sociedad, egoísta y cainita, se aboca a la perdición totalmente engreída y soberbia, regocijándose en si ignorancia y enviando a la hoguera a aquel que no comulga con la ortodoxia.

Y tras tanto pelear para descubrir que estás en el mismo sitio, que la Fortuna es ahora una vulgar prostituta que mendiga su cuerpo mientras la Necedad gobierna el mundo de una manera caótica, a uno le dan ganas de sentarse a ver qué pasa, sentarse a ver la tele y dejar de pelear. Cumplir con la ortodoxia del Gran Hermano, el de Orwell y el de España, y rendir sus pendones ante tan implacable enemigo.

lunes, 20 de marzo de 2006

Manifestaciones en Francia

No puedo dejar de pensar en como, en el país de al lado, cuando algo importa de verdad se movilizan y exigen al gobierno que cumpla con la voluntad popular. ¿Cuándo pasará esto aquí?

martes, 14 de marzo de 2006

De halcones y palomas

La semana ya esá a punto de acabar, gracias a las fallas, y todo sigue igual.
Todo es un continuo pelear, un manto gris que se extiende hasta el infinito, y Eldorado siempre está más allá.
Mi empresa no da más que trabajo y quebraderos de cabeza, Reverte sigue poniendo a los políticos de vuelta y media, España sigue pendiente de la Chanpions, y yo ya estoy totalmente desfondado.

Después de fallas, más

viernes, 10 de marzo de 2006

Miles de millones

Son ya demasiadas las cosas que tengo que contar y no pongo, por desidia u ocupación. Empecemos una a una.

Tengo una empresa, que va viento en popa a toda vela y sin timón. Acabo de descubrir que cualquier tienda de alguna cadena tiene precios más baratos que mis mayoristas. Vivir para ver.

Luego está lo del kelifinder. Es una web del ministerio que ayuda a los jóvenes a encontrar vivienda: convocatorias, ayudas, documentación, FAQ, etc. Parece ser que te regalan unas zapatillas si te das de alta para que te patees las calles. La broma ha costado al ministerio 405000 euros (70000 en zapatillas y el resto en diseño web + mantenimiento). Mi empresa necesita webs de ésas. Ya nos retiramos, con dos orejas, el rabo y a hombros por la puerta grande.

Es una vergüenza. Que una ministra o un ministerio, para ayudar a arreglar el problema de la vivienda con los jóvenes cree un portal web (tirando con pólvora del rey), y me dé unas zapatillas para que me patee las calles. Eso es para decirles: metáselas por donde la espalda pierde su dulce nombre, señora ministra. Lo peor es igual va y le gusta. Pero es de tener una desfachatez increible, es un insulto a la gente que destina el 40% de su sueldo durante 30 años a pagar por un piso de mierda, alimentando con ese dinero a bancos, políticos y constructores. Y encima se mofan y befan de mí dándome unas zapatillas. señora ministra: que lo del buen rollito y lo alternativo queda bien en la tele y en las fotos, pero a la hora de la verdad de lo que la gente se acuerda es de si los problemas se solucionan o no, y no de si el gobierno pinta la mona de acuerdo a los cánones de corrección política y buen rollo.

Además, el nombre en inglés y en jerga. La RAE podía limpiar, fijar y dar esplendor en el congreso con sus señorías. Como lo de la violencia de género. O de génera.

Por cierto, en Francia uno destina el 27% de su salario durante 13 años. Si es que España dule, la mires por donde la mires. En un país donde ser cobarde sale tan barato, ser valiente demasiado caro y ser sinvergüenza tan rentable, es normal que todo duela.

miércoles, 8 de marzo de 2006

Es duro para Serafín (y para todos los que cada día se levantan y defienden su trinchera)

Bienvenido al club.

Frecuentar las malas compañías el lo que tiene: acaban contagiándote la melancolía, que es un licor muy caro.

Pero es innegable aceptar que el tiempo va cargando la mochila, y cada año es más y más peso a tus espaldas. Y el mundo gira, repleto a rebosar de gente de la que sólo ves la fachada. Entonces comienzan las preguntas.

Nadie está nunca donde quiere. Todo el mundo quiere estar en otro sitio, los trenes siempre van repletos de gente que viajan de A a C para luego poder volver, sin preguntarse qué significa ese túmulo de la verde colina que se divisa en B a través de la taraceada ventanilla de ese renqueante, desalmado vagón. Es la vida.

A partir de ahora ha comenzado el principio del fin. Han comenzado tus desvelos y afanes, tus preguntas sin respuesta acerca de dónde estás, de dónde podrías estar y de en qué lugar te gustaría acabar.

La experiencia me dice que nadie está contento con lo que tiene; que el problema suele estar en nosotros mismos, y te aseguro que si estuvieras ahora en otro sitio y en otra vida añorarías a aquel que tuviese una vida exactamente igual a la que tienes ahora.

Podemos abandonar, pero no conozco a casi nadie que lo haya hecho cuando ha llegado tan lejos como tú. O se abandona mucho antes, desde el principio, o ya no se abandona nunca. Lo de abandonar son tentaciones y debilidades que, por desgracia, pasan pronto.

Así que prepárate a pelear, y ten por seguro que acabarás llegando a algún sitio. también es cierto que donde llegues no será donde querías estar, y que habrá 1000 personas envidiándote por tu posición.

Yira yira
Tango
1930
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo

Cuando la suerte qu' es grela,
fayando y fayando
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar...
la indiferencia del mundo
-que es sordo y es mudo-
recién sentirás.

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa...
¡Yira!... ¡Yira!...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!

No sé qué pasa, pero no van los comentarios. He descubierto mails de avisos de gente que contestaba (gracias putobecario, carlos, flint y serafín). Los mails los tenía en spam, así que no los veía. Y encima no hay comentarios. Voy a revisar la configuración.

El día, putapénico. Otro día entero trabajando para mi empresa.

martes, 7 de marzo de 2006

LLega la calma

Nuestro navío ha superado la tempestad que nos azotó ayer, sañuda y sin piedad, y ahora estamos desarbolados, tratando de volver a puerto.

Esa es otra: la hemos cagado y ahora nos pedirán cuentas, que tendremos que rendir. Son los tragos amargos que tiene esto.

Como veis, ayer fue un mal día

lunes, 6 de marzo de 2006

Joder, qué día

Y esto no ha acabado. Un marrón que nos comemos por querer arriesgarnos, por intentar dar un paso y ver qué hay mas allá, al otro lado

Aquí no llueve nunca, pero hoy diluvia

Los lunes al sol

Un lunes más, sin absolutamente ganas de nada, vuelvo aquí, a hacer lo que me toca.

No recuerdo por qué, pero la semana pasada fue una vorágine en la que no sé ni qué pasó. Tenemos un nuevo rector, el mismo, el peor. Un rector elegido con la mitad de la participación que en las elecciones anteriores. Es rector con el apoyo de 1800 votos (las elecciones pasadas tuvo 4200, y 4500 su contrincante, que perdió), de un censo total de 6000 empleados y 47 alumnos. Con 2200 votos en contra, entre blancos y nulos. No hay derecho. Ojalá él hubiera tenido tanta suerte como yo cuando la LOU, teniendo en cuenta que en su momento él pudo salvarme y en este momento yo no podía hundirle.

Y poco más. Aunque había tenido esto en mente toda la semana, esta mañana, ahora ha sido cuando he recopilado las cifras y se me ha caído el alma a los pies. Qué país más ingrato, que sociedad más injusta.

Me voy a leer a Reverte. Luego, más.

miércoles, 1 de marzo de 2006

Fatal

A este paso no voy a llegar a ningún sitio. La semana arranca de la peor manera posible, y nada hace presagiar que mejore. Casi al contrario. Mi empresa me lleva por la calle de la amargura, y no porque vaya mal, sino todo lo contrario. Va demasiado y tengo ya tantop trabajo que no llego, que estoy saturado temporal y mentalmente y es cuestión de tiempo que me desplome y desfallezca

martes, 28 de febrero de 2006

No sé por qué, en días como éste me asalta la tristeza, y yo no hago nada por defenderme. ya se irá cuando quiera. Si quiere

Good trip, José. D. Hope to see you soon

CAT

Hoy he estado en una CAT (Comisión Académica del Título) de Físicas. Allí, un profesor de cada departamento involucrado en la docencia en esa titulación se reúne para discutir temas docentes. Os recuerdo que yo soy físico, aunque ahora pertenezco y doy clase casi exclusivamente en ingeniería.

He estado con profesores y gente a la que, en cierta manera, admiro y envidio. He envidiado la pulcritud, la meticulosidad, el progamatismo de los físicos, del que ciertas reminiscencias todavía perduran en mi departamento. He envidiado a toda esa gente, más joven que yo, que ha logrado mi sueño, al menos desde mi punto de vista. Me ha hecho renegar de mis logros.

Pero ha ocurrido algo peor. Me he preguntado por qué estoy donde estoy, y no dónde quisisera estar. Más concretamente, ¿cuánto de mi situación se debe a puro azar, pura mala suerte, y cuánto a negligencia e inutilidad? Me gustaría algún día encontrar respuesta a esa pregunta. No soporto ver a esa gente que ha conseguido mis sueños, y todavía lo soportaría menos si descubriera que ha sido todo un caso de puro azar.

Al menos que sea por mi culpa.

Ya demasiado cansado

Ayer fue un mal día. Mi empresa me está complicando demasiado la vida, y no le encuentro sentido a esto. Para ello, estoy, estamos abandonando muchos planos personales y profesionales para mantner un retoño que nos da demasiados sinsabores.

Estos días ha nevado y llovido en mi pueblo. Antiguamente, cuando esto pasaba yo cogía mi LandRover y me perdía por los montes, entre el barro, la niebla y la nieve. Cuando me casé me compré un LandRover para seguir haciéndolo: no le he hecho ni 25 km. Ya no hago nada en mi plano personal. También mi trabajo universitario está algo abandonado. Y ayer...

Ayer me dediqué exclusivamente a mi empresa. A sacar mierdecilla y a tratar con la gente. Yo, misántropo hasta la médula, quién me ha visto y quién me ve. El colofón, fuimos a instalar una multifunción a Valencia, oficina selmática. Ya empezó bien la cosa, cuando nos presentaron como los de Soma. Instalamos la multifunción, y luego que les reparásemos el correo, y un friki que le reparásemos su ordenador personal, y que esa multifunción no les servía de nada, y dándonos la vara a nosotros que la cambiásemos, y el portátil del friki peta de mala manera...

Y mientras Serafín no podía aguantar la risa, y pensaba acerca de qué necesidad tenía de estar allí, aguantando a un friki, una inútil y una soberbia que no se aclaraban ni entre ellos mismos.

viernes, 24 de febrero de 2006

Amarrado al duro banco...

...de una galera turquesca...

Viernes, y acaba la semana con un esfuerzo final. Mi empresa está migrando un servidor W2k3 (servidor maligno) de una empresa ya algo importante, y estamos con el culo prieto. Ya me entendéis. Aparte, me he bajado a Valencia a dar una clase y me subo otra vez a dar apoyo moral.

La empresa es lo que tiene. Quizá algún día dé dinero, pero por ahora...

jueves, 23 de febrero de 2006

Soy un inútil.

Postman Park


Se encuentra en Londres. Nunca he estado en esa ciudad, y la imagino bulliciosa, cosmopolita y preñada de pequeños refugios donde construir un parapeto frente al mundo.
Serafín me ha hablado de este parque, Postman Park. Un parque creado para rendir tributo a aquellas personas valerosas que entregaron su vida por lo demás, un tributo a los pequeños héroes.

Datos como éste honran a un país. Más que honrarlo, garantizan su buena salud y la buena salud de sus semejantes. Una sociedad capaz de reconocer los méritos de los suyos y homenajearlos públicamente. Algo impensable en España. Este país, España, da lástima y es una vergüenza. Lo peor es que tenemos el país que nos merecemos.

Esta mañana he visto la televisión, he visto como gente fue ayer a las 4 de la mañana a recibir al FC Barcelona que volvía victorioso de la pérfida Albión. Y me he preguntado dónde esta esa capacidad de sacrificio, esa entrega cuando toca defender pensiones, salarios, sistemas sanitarios; cuando hay que pedir cuentas a los ususreros y ladrones que nos gobiernan. Quizá, como dice Serafín, ahí está la clave de la felicidad. En mandarlo todo a la mierda, pelear por el fútbol y por Gran Hermano y joder al prójimo, mientas no falte un plato de caliente y un duro en el bolsillo. Que roben los políticos, que hagan lo que quieran mientras ande yo caliente o tibio. Cuando esto se hunda, ya veremos. Mientras tanto, pan y circo. Que no hay mal que cien años dure, y esto lleva más de 2000.

¿Cómo vamos a ir adelante? Esto es imposible.


"The national prosperity of a Nation is not an abiding possession, the deeds of its people are." (La prosperidad de país no es un bien imperecedero. Las hazañas de su gente sí lo son) Postman Park (http://www.wattsgallery.org.uk/postman.htm)

miércoles, 22 de febrero de 2006

El mundo se ha vuelto loco

No sé por qué, pero cada vez veo todo, pero absolutamente todo, como un despropósito, una imbecilidad supina. Nada tiene sentido, se ha perdido la perspectiva y esta sociedad camina cuesta abajo, hacia una debacle que, cuando llegue, nos sumirá en un estado madmaxiano de lobos enfebrecidos.

Y mientras tanto sin saber qué hacer. Dándome cuenta de lo inútil que soy, de lo mal que estoy y de lo poco que hago por remediarlo. Cansado de esperar el fin.

martes, 21 de febrero de 2006

Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d´Austerlitz.

Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de san Martín.

Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,
pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar

y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad
que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad
que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

Artista: Joaquín Sabina
Album: Dímelo en la calle
Canción: Peces de ciudad

Arturo Pérez Reverte, entrevista (extracto) en El Semanal 956 del 19 al 25 de febrero de 2006

XL. Dice en la novela, a través de la discusión de los personajes, que este mundo ha perdido el sentido de lo sagrado, la conciencia de la muerte.

A.P.-R. El ser humano ha olvidado que no tiene otro remedio que convivir con el espanto de la naturaleza, con la frialdad de la naturaleza, que es como el corte de un bisturí sobre una mesa de mármol. Eso está ahí. Los humanos nos hemos protegido de esa frialdad, nos hemos rodeado de una serie de amortiguadores, tratando de sobrevivir física e intelectualmente ante el hecho de que somos insectos bajo la bota de los dioses. ¿Qué pasa? Que ignorar esa realidad es una mentira. Si tú construyes una urbanización en una cañada, algún día bajará el agua por ahí. Aunque tarde siglos, bajará y se lo llevará todo. Entonces, cada vez que hacemos algo, esto lleva implícito el desastre.

XL. En un momento de El pintor de batallas se refiere usted a nosotros, los hombres del siglo XXI, como «seres ciertos de su juventud, belleza e inmortalidad», ignorantes de que «cada nuevo objeto técnico» trae consigo «su accidente específico».

A.P.-R. El problema al que me refiero es que no aceptamos que existe esa segunda parte, que la naturaleza algún día será naturaleza. Como dice Heine, un día el dios se despereza, estira los brazos y nos golpea. Viene el tsunami y el hombre se queda, no ante el horror, sino ante la realidad…Antes, el hombre sabía que la naturaleza tiene sus leyes. Ahora lo ignoramos y no queremos pagar el precio cuando llega el maremoto y la naturaleza dice «aquí estoy».

XL. Creemos que los avances tecnológicos nos protegen. Pero estamos tan desprotegidos como antes.

A.P.-R. O más. Porque el hombre antiguo, y no hablo del hombre de hace dos mil años, hablo de nuestros bisabuelos, sabía que muchos niños morían al nacer, y a veces también sus madres; que había pestes y guerras y virus… El hombre antiguo conocía el sufrimiento, y eso lo hacía mejor. Cosas como la caridad, la compasión, la generosidad, existían porque el hombre que sufre puede ser solidario, sabe que el sufrimiento le puede tocar a cualquiera. Ahora, como creemos que el dolor es para los otros, nadie se preocupa hasta que le toca. Resumiendo: cuando sabes que no hay solución, cuando no te crees eso que dice la gente ahora de «esto no puede ser, esto tiene que terminar...», cuando sabes que el horror puede durar lo que dure, cuando recuerdas que Sarajevo puede durar siete años, que el sida aparece y no hay modo de frenarlo, y que lleva ya muchos años y puede seguir muchísimos más… Cuando compruebas que no hay solución o que si la hay no está al alcance de los hombres, entonces te enfrentas con otro hecho, que la única solución es el consuelo. La `filosofía´. Por eso no nos queda otra que ir a los clásicos, a la Antigüedad, a los viejos maestros, que no solucionan, pero te confortan.

XL. ¿La soberbia es, entonces, el mayor pecado del hombre actual?

A.P.-R. Sin duda. Antes, el hombre podía ser soberbio, pero no era estúpido. Ahora, el hombre tiene la soberbia de la ignorancia, la peor de todas. La arrogancia del hombre moderno es inaudita. Por eso, esa cara de pasmo que se le ve a un padre en el telediario cuando saca en brazos a su hijo aplastado por el terremoto, y le notas esa expresión de incredulidad, «¿cómo ha podido pasar esto?». Después de estar tantos años allí y vuelves, como cuando yo volvía de Beirut, por ejemplo, y paseaba por las calles de aquí y veía las caras de la gente, me preguntaba: ¿pero no se dan cuenta? ¡Lo normal no es esto, lo normal es aquello! Y no hablo de pesimismo, sino de asumir las reglas del juego. Mi nueva novela es, precisamente, la historia de alguien que ha estado ahí, en el horror, y regresa y se pregunta dónde puede encontrar el consuelo.

La cosa se pone peluda

Ayer tuve miedo. A mí, que la mano no me ha temblado mientras aprieto el gatillo, yo que presumía de valiente y ahora lloro y tiemblo como una enfermiza damisela. Y la culpa de todo la tiene la futura gripe aviaria.

Como si de una premonición se tratara, ayer dudaba de si poner el artículo de esta semana de Reverte. Pero un compañero de fatigas habló con un médico, en plan distendido, y le pintó el panorama negro. Si llega una pandemia, nos vamos a quedar solos ante el peligro. Algo de esto se decía en un artículo del Investigación y Ciencia de enero de 2006. 1 de cada tres se contagiará, entre un tercio y dos tercios necesitará hospitalización y el 50% de éstos morirán. La pandemia durará dos meses y colapsará los servicios sanitarios del país que azote. No hay remedio. Tan sólo rezar o esperar, según confesión, a que esto estalle lo más lejos posible.

Y el miedo, el pavor que tengo es que yo no podré hacer nada por defender a los míos. Acabo de traer un niño al mundo, y mi deber es cuidarlo y criarlo y llevarlo a buen término. Pero ahora voy a estar inerme, impotente para hacer nada que no dependa de mí, y no soporto las situaciones que no puedo controlar.

Me preocupa. Y mucho. Y no pienso quedarme de brazos cruzados.

Malevaje
Música: Juan de Dios Filiberto
Letra: Enrique Santos Discépolo
Decí, por Dios, ¿qué me has dao,
que estoy tan cambiao,
no sé más quien soy?
El malevaje extrañao,
me mira sin comprender...
Me ve perdiendo el cartel
de guapo que ayer
brillaba en la acción...
¿No ves que estoy embretao,
vencido y maniao
en tu corazón?

Te vi pasar tangueando altanera
con un compás tan hondo y sensual
que no fue más que verte y perder
la fe, el coraje,
el ansia 'e guapear.
No me has dejao ni el pucho en la oreja
de aquel pasao malevo y feroz...
¡Ya no me falta pa' completar
más que ir a misa e hincarme a rezar!

Ayer, de miedo a matar,
en vez de pelear
me puse a correr...
Me vi a la sombra o finao;
pensé en no verte y temblé...
¡Si yo, -que nunca aflojé-
de noche angustiao
me encierro a yorar!...
Decí, por Dios, ¿qué me has dao,
que estoy tan cambiao,
no sé más quien soy?

lunes, 20 de febrero de 2006

El filo de la navaja

Estoy demasiado acostumbrado a transgredir las normas, a cruzar de uno al otro lado, a caminar sobre el afilado filo de la navaja.

Eso al principio estaba bien. Mantenía la adrenalina en niveles adecuados y permitía esa mano izquierda para guardar la ropa en un chaparrón. Pero últimemente se ha convertido en modo de vida, en constumbre, en necesidad y hasta en forma de sustento. Innecesaria, por otro lado.

Hoy me ha dado miedo. Porque ya es costumbre; porque ya he bajado la guardia y cualquier día algo o alguien pedirá cuentas y empezará de nuevo un calvario. O dos.

Hay que cambiar, pero se hace difícil cuando todo se puede justificar, cuando con la boca grande se critica mientras con la mano tonta se apara y se recibe mirando al otro lado, silbando "Marcial, tú eres el más grande".

Aun con todo, la necesidad está ahí. Y la rabia, y la incertidumbre y el desasosiego y la sed insaciable de venganza que te lleva a quemar las tierras del poderoso, sin que éste quiera darse ni cuenta. hasta que llegue mi castigo.

Pero entonces veremos qué hacemos.


SIMON & GARFUNKEL lyrics - "Wednesday Morning, 3 A.M."

I can hear the soft breathing
Of the girl that I love,
As she lies here beside me
Asleep with the night,
And her hair, in a fine mist
Floats on my pillow,
Reflecting the glow
Of the winter moonlight.

She is soft, she is warm,
But my heart remains heavy,
And I watch as her breasts
Gently rise, gently fall,
For I know with the first light of dawn
I'll be leaving,
And tonight will be
All I have left to recall.

Oh, what have I done,
Why have I done it,
I've committed a crime,
I've broken the law.
For twenty-five dollars
And pieces of silver,
I held up and robbed
A hard liquor store.

My life seems unreal,
My crime an illusion,
A scene badly written
In which I must play.
Yet I know as I gaze
At my young love beside me,
The morning is just a few hours away.

viernes, 17 de febrero de 2006

Ya es viernes

y acaba mi semana. Sigo en la pelea ahora con mis clases, y con mi empresa, y con todo. Pero estoy contento de haber acabado esta semana. La próxima será igual, pero ya nos enfrentaremos a ella cuando llegue.

A descansar.

jueves, 16 de febrero de 2006

Tres días de infarto

Esta semana han comenzado las clases. Al fin he empezado a justificar, no del todo, el sueldo que cobro. Y claro, las imprudencias se pagan. No se puede estar impunemente un cuatrimestre sin hacer nada, porque el otro te lo pasas sin vivir en ti.

Lunes, martes y miércoles he estado sin parar impartiendo clases y tratando de hacer las cosas medianamente bien. He sacado una contractura o un tirón en el cuello. Para que digan que dar clase no es peligroso.

Como todos los años, siempre que empiezo a dar las clases me da la impresión de que no las doy tan bien como debiera. Para postre, me estoy leyendo un libro de cómo ser buen profesor, que ha dado esta ínclita UV, y no lo hago bien del todo.

Mi universidad. Maravillosa. Aparte de ese libro, en el que se han gastado el dinero para sugerirme que no enseño bien, ahora se ve inmersa en unas elecciones a rector con un solo candidato: el actual rector. Nadie más se ha presentado. El fanatismo impide que nada en este país prospere. Un rector mezquino, menguado, inicuo y pésimo gestor que mantiene a esta universidad abocada al fracaso más estrepitoso. Un rector que encima hace campaña política (creo que la mayor desfachatez, desvergüenza y deshonor es hacer campaña cuando eres el único candidato) y no tolera disidencias, ni anónimas ni mucho menos personales.

Nuestar empresa va como siempre: cuesta abajo y sin frenos. No sé si de culo o de cara. Lo de sangre, sudor y lágrimas ya es una realidad. Ayer mi hermano y socio se arreó un tajo impresionante en el dedo que requirió puntos de sutura. De dos puntos. A ver si llega el tiro libre adicional.

viernes, 10 de febrero de 2006

Siempre habrá clases

Acabo de salir de una reuniń interna, de nuestro grupo de investigación. Normalmente las hacemos para coordinarnos y ver qué hacemos y cómo lo hacemos. Somos todos iguales, desde el último becario hasta el primer catedrático. Si hay algo de valioso en trabajar aquí son los compañeros de viaje. Pero aunque todos somos iguales, no somos iguales.

Porque hay gente que ya tiene el paraguas del funcionariado, y se preocupa de estrategias de alto nivel porque puede. Pero el resto de gente, los demás, los sin plaza, tenemos que asegurarnos las castañas en cada paso que damos.

Ahora, esta universidad timorata, mezquina y miope trata de poner en marcha un plan de calidad de la docencia, cuando esto ha caído en los abismo más tenebrosos y ahora que Europa le pide cuentas. Antes, para qué. Hacer las cosas bien no está en los Estatutos. Creo.

Y lo más bonito de todo es que lo hace a coste cero. Me encanta esa frase. A coste cero. Significa, como de costumbre, que recae sobre las espaldas de los demas. Que de nuevo la infantería sale a batirse el cobre para que orondos rectores se puedan hacer la foto y llenar la columna de un periódico y la panza.

Esto, encima, es más peligroso en un sistema laboral universitario que te obliga a publicar y a comulgar con ruejos de molino para sacar plaza. Ahora acabaremos con dedicación casi exclusiva a la docencia, y con nuestra plaza en la cuerda floja. Siempre igual, siempre con el traje de faena en la trinchera, sangre sudor y lágrimas.

Siempre ha habido clases. Hasta entre los hijos de puta.

jueves, 9 de febrero de 2006

Se ha creado la galería 2

En breve puliremos las rebabas que le han quedado, que es que voy loco de faena.

El precio de un gato (o de un perro)

Bien es sabido que mi amor por los animales sólo se limita a los que caben en el plato. Quiero creer que los respeto, siempre sin perder la idea de que cada uno tenemos nuestro puesto en la cadena evolutiva, y si no les parece bien, han tenido 5 millones de años para adelantarnos (bueno, quizá lo de adelantarnos no sea la palabra correcta).

Expresar esta idea, respetable o no (no todas la ideas son respetables. Por otro lado, me pueden hacer daño los palos y las piedras, pero no las palabras) me ha costado que el único lector asiduo que parece que tenía pusiera pies en polvorosa, no sin antes darle un par de perdigonadas en el trasero de su mentalidad.

Así que me he quedado algo solo, lo que no me importa en absoluto. No hago este blog para que lo lean tres o cuatro. Si lo leyeran tres o cuatro mil y me convirtiese en un generador de opinión estaría muy feliz, pero como eso no pasa, o gloria o infierno, pero nada de medias tintas.

Al final este blog terminará en una especie de diario que dentro de algún tiempo podré leer y regocijarme en el mimso, dando rienda suesta a mi desbocado onanismo y mi desmedido narcisismo.

Así pues, nadie me lee, salvo los tres o cuatro familiares y amigos. Y el resto, me importan un pito.

martes, 7 de febrero de 2006

Un político viaja en el metro y sale hasta en los telediarios.

Definitivamente este país va por mal camino.

lunes, 6 de febrero de 2006

Esta semana es el principio del fin. Uno tiene que pagar, tarde o temprano, y a mí me toca a partir de ahora. Empieza mi cuatrimestre.

Para postre, tengo un curso (intensivo y remunerado, pero necesito pasta), y mi empresa se acerca a un bajío de trabajo casi insalvable.

Voy a dejar de ser persona hasta finales de junio, pero ya era hora de que me ganara el sueldo.

Y minetras tanto la nave va. Sigo renegando de esta país, acabo de poner a caldo a esta universidad en una encuesta anónima (todavía no tengo tantos cojones o tan poco cerebro), y estoy empezando a pensar. Pensar en que todo tiene un límite, en que algún día debo cambiar. Creo, he decidido que voy a seguir persiguiendo esos pocos sueños, que todo se va a arreglar de una forma u otra, que hat que seguir luchando en la brecha, pero con otra mentalidad. La mentalidad de que yo soy el centro de mi universo y de que voy a tender hacia eso. Hasta ahora, me tenía algo abandonado.

jueves, 2 de febrero de 2006

Reorganizándome...

...suponiendo que alguna vez lo hubiese estado.

Pasan los días y yo sigo igual. desesperanzado y a la vez sin hacer nada para salvarme, para recobrar algo de lo que perdí o lograr lo que nunca tuve. Por tanto, en este foro es difícil encontrar otros temas distintos a mí y a lo mal que está el mundo.

Pero lo voy a intentar. ayer estuvimos hablando de los políticos, esa plaga de langosta. Todo el mundo sensato que conozco está hasta las narices de ellos. En esta mal llamada democracia, sólo nos usan para los votos; una vez suben al poder, tienen total impunidad, inmunidad absoluta. Necesitamos un sistema de control a los políticos, no sólo al gobierno. El pueblo, que ha elegido y les paga, debiera ser capaz de echar a esas personas que no merecen estar ahí. Están para servir al pueblo, no para vivir a cuerpo de rey y enriquecerse a costa de los demás. Al final este país está teniendo lo que se merece.

¿Está usted descontento?¿harto de ser africano y no ser negro? Se me ocurre una solución...

Celtas Cortos. Skaparate nacional

Últimamente mi padre piensa
que leo tebeos en lugar de la prensa
porque me río cada vez más
siempre que llego a la sección nacional.

Que si el ministro
que si Roldán
que si un banquero
el caso GAL
Que si los fondos, no sé dónde están
alguien me lo tiene que explicar.

Es el país de don ping-pong
ahora mangas tú, mañana yo
si se te ocurre abusar
fácil que te nombren general. (Galindo!)

Voy por la calle, no veo ni a dios
es que hay partido de la selección
y si ganamos será d'enfer
las papeleras nos da por prender.

Y si perdemos se van a enterar
todos los bares al vernos llegar
que si un penalty no quiso pitar
que yo a este tío lo voy a matar.

Es el país de don balón
por mi equipo manifestación
si se te ocurre destacar
alcalde seguro en tu ciudad. (Pucela!!)

No hay tertulias después de comer
a Luis Alfredo tenemos que ver
con más devotos que religión
vaya clase señor culebrón.

Ay que gozada cambiar de canal
cada minuto desde mi sofá
qué competencia, que calidad
cuando se trata de publicidad.

Es el país televisión
lo que tú mandes mi señor
si cuentas chistes sin parar
tenemos héroe nacional. (Comorrrr)

Es el país de don ping-pong
es el país de don balón
es el país televisión
Sancho y Quijote, sin solución

martes, 31 de enero de 2006

Así estoy yo (sin ti)

A quién vas a engañar con gorgoritos
y esa pose de gallito de taberna
¿la voz?¡¡vete a cagar!!si es un hilito
y no me hagas hablar de la entrepierna
confiesa de una vez que estás quemado
de bordar la parodia de ti mismo
que un pendejo te quita lo bailado
que el espejo en lugar de un espejismo
te devuelve una ojera,un higo chumbo,
una tos con goteras en la olla
un calavera cincuentón sin rumbo
un hortera con joyas,un villano
uno más del montón de soplapollas
que no folla por ver el gran hermano.

Soneto de Joaquín Sabina en la recogida del premio Ondas

lunes, 30 de enero de 2006

Me tengo que concentrar

No puedo hacerlo, y pierdo toda la mañana y todo el tiempo en tonterías que no me reportan nada. Va a haber que hacer algo, cada vez más en serio porque cada vez queda menos tiempo.

Tengo problemas, y sigo en ellos. Problemas que no lo serían si todo hubiese salido bien.

Pero como ya he dicho, he tenido mucha suerte en la vida, nada me ha sido fácil.

jueves, 26 de enero de 2006

Hoy acaba mi semana electrónica. Mañana no me conectaré a internet de la forma habitual, lo que no significa que no estaré haciendo nada. Mañana me dedicaré a deglutir marrones. Desde que monté la empresa 2, desde que lo hicimos, que no voy solo en este viaje, nos hemos dedicado sin desearlo a bregar con problemas tontos que te quitan mucho tiempo. Lo llamamos mierda de baja intensidad, pero es una salmodia interminable que no nos deja sacar la cabezpara respirar y ver hacia dónde vamos. Nuestra idea era ganar dinero y divertirnos, y posiblemente no en ese orden, y crear un entorno googleliano que quizá diera sus frutos, y si no nos daba el hermoso viaje.

Ahora, casi medio año después, nos hemos quedado en cuadro, dos y medio aguantando el temporal, trasegando mierda, sacando mierda, sacando mierda hasta hacer la situación casi insoportable. Necesitamos sentarnos y pensar. Cada uno, personalmente, ya saca la mierda que le toca día a día. No hicimos esto para estar 17 horas al día en el sumidero, para abandonar mujeres e hijos para degustar platos con mal sabor.

La mepresa va bien, pero nosotros no. Necesitamos aspirar a algo diferente, algo que nos llene personal y profesionalmente, no ese infinito deglutir de marrones que nunca acaba.

2006 va a ser un buen año. Duro, pero bueno. Lo noto en mi artrosis.

miércoles, 25 de enero de 2006

El IPC, esta mierda de país y de gente...son mis cosas y mis temas, pero allí donde miro no veo tabla de salvación. Sólo veo un continuo dolor, un marasmo infinito e inabarcable que quiero que degenere ya en caos y dé paso, de una puñetera vez, a algo distinto.

Pero la gente que nos gobierna son la hez de la sociedad, y mucho tiene que cambiar esto para que los echemos. Así que aquí estoy, cansado de esperar el fin

lunes, 23 de enero de 2006

"Encontrarás amigos donde menos te lo esperas"

En días como éste, y a estas horas en las que no sé qué poner, Arturo Pérez Reverte me echa una mano, como es habitual, y me facilita la faena.
Sigo igual, lo que significa que voy a peor, y aún no he podido poner coto a tales desmanes.
Para terminar, estoy leyendo el Necronomicón, el libro de los muertos del árabe loco Alhazred. Mi venganza será terrible.

Delatores, chivatos y policía lingüística
A. Pérez reverte, El Semanal,
Número: 952 Del 22 al 28 de 2006

Por encima de tanto marear la perdiz, tanto cuento y tanta murga, la única realidad real es la siguiente: mi amigo José Manuel es madrileño, técnico de sonido, tiene veintisiete años y una novia en Cataluña. La novia se vendría a vivir con él a Madrid, de no mediar un problema: ella trabaja en Barcelona. Así que llevan un año intentando que el chico encuentre algo allá arriba, porque, como él dice, tampoco es cosa de chulear a la churri. El problema es que José Manuel no parla una palabra de catalán, y su trabajo tampoco le deja tiempo para ampliar horizontes lingüísticos. No pucha del catalán más que
bona nit y bona tarda; y eso, con acento de Leganés. Con tales antecedentes, supongo que nunca adivinarían ustedes lo que ocurre cada vez que busca trabajo en Barcelona. ¿Verdad que no? Me juego el sillón de la letra T a que no se les hubiera ocurrido jamás: no le dan trabajo porque no sabe catalán. Qué me dice, caballero, se admirará alguno –el presidente del Gobierno, por ejemplo–. No me puedo de creer ese déficit de buen rollito. Etcétera.

Y bueno. Mientras tecleo esta página no sé cómo terminará el intento ultranacionalista de situar el catalán como única lengua oficial y obligatoria en el nuevo Estatuto de allí. Me gustaría añadir que ni lo sé ni me importa, y que cada cual hable como le salga de los cojones. Pero es que se trata precisamente de eso: de que en España la gente no puede hablar como le sale de los cojones. Aquí la gente tiene que hablar como le sale de los cojones al cacique de su pueblo. Y lo más grave es que el Estado, que debe velar porque todos seamos iguales y con las mismas oportunidades, nación de ciudadanos y no putiferio insolidario donde cada perro se lama su ciruelo, se inhibe de manera criminal, dejando al personal indefenso y con el cuello en el tajo.

Pero atención. Eso no sólo lo hace el Pesoe con sus enjuagues bajo la mesa y sus resabiados barones que, aun disconformes, pastelean para que siga el negocio. Una nueva vuelta de tuerca lingüística en Cataluña no haría sino cuajar sobre el papel lo que hace tiempo es allí una realidad irreversible: la persecución oficial del bilingüismo, la asfixia burocrática del idioma común español, alentada por un sistema de delación, chivatos y policía lingüística, cuyo único vínculo con la palabra democracia es que todo esto ocurre en una España que, además de afortunadamente democrática, es desafortunadamente gilipollas y se lo traga todo por miedo a que la llamen facha. O lo que es lo mismo: la ilegalización factual del español –una herramienta de comunicación compartida por cuatrocientos millones de personas, algo de lo que no estoy seguro sean conscientes todos los españoles– como paso previo al proyecto lengua-nación-estado catalán que esta vez, por suerte para todos y gracias a la Constitución que tanto le incomoda, la peña independentista lleva tiempo materializando sin disparar un tiro, sin tener que hacerse súbditos de Luis XIV y sin que Felipe V o Franco bombardeen Barcelona. Y ojo. El problema no son sólo cuatro paletos caraduras que después de escupir sobre la opresión española se van a cenar a Lucio. Pregúntenselo a ese Pepé meapilas que tanto se indigna hoy con grititos de doncella ultrajada, después de dos legislaturas puesto así, como el amigo Oswaldo, mientras silenciaba a sus insurrectos catalanes –a los que ahora, por cierto, tiene la tentación de quitar el polvo y sacar de la fosa– para que no le hicieran olitas en la piscina del consenso. Y tampoco olvidemos a esa Izquierda Unida del Circo Price que, olvidando que lo suyo es la defensa de todos los trabajadores, no se ha mojado nunca el culo ni dicho esta boca es mía por tantos funcionarios, maestros, fontaneros, albañiles, mecánicos, estudiantes, discriminados por el idioma; y lo único que se le ocurre, en plena movida lingüística y por boca de su pintoresco secretario general, es la imbecilidad de que la monarquía debe someterse a referéndum, etcétera, como si no hubiera cosas más urgentes que llevarse a la urna.

En fin. Nacionalistas, fariseos de corbata fosforito y cantamañanas aparte, tenía previsto alargarme un poco más, detallándoles de paso el desprecio y la ofensa contumaz del actual Gobierno hacia la lengua española. Que es la de Cervantes y –modestamente– la mía. Pero entre unas cosas y otras, ya no me cabe: las mentadas de madre requieren sus adjetivos, sus adverbios y su espacio. Así que lo dejaremos para otro día. Si Dios quiere.

miércoles, 18 de enero de 2006

radioAmedida

radioAmedida fue un proyecto que se fraguó durante un par de años. Intenté montar una emisora de radio terrestre entre mi hermano y un amigo que trabajaba en la única, por entonces, emisora local. Me dejaron un poco tirado, así que diseñé y monté una emisora por Internet, radioAmedida, y la empresa Producciones Artesanales. Durante dos años estuve recopilando música, ensayando software y hardware para afinar esa emisora. Fue valioso el trabajo realizado y jamás pagado como asesor informático en Radio Escavia. Al final, mi amigo se fue de su trabajo y en septiembre de 2003 nos pusimos a montar una nueva emisora terrestre. Toda la maquinaria que yo había puesto en marcha se aprovechó para salir, y en junio de 2004 salimos al aire.
Ciertas diferencias entre mi amigo y yo hicieron que yo dejara de colaborar en radioAmedida en noviembre de 2004 y consiguiera vender mi parte en Pascua de 2005. Ahora, radioAmedida emisión terrestre y Producciones Artesanales ya no me pertenecen ni tengo nada que ver con ellas, salvo la amistad, el agradecimiento y esa sensación de retoños que parí y ahora ya no los veo.

Pero la idea, los dominios, las emisoras de Internet y el alma y el sentimiento de radioAmedida jamás me la podrán arrebatar.

Prólogo del editor a la primera edición (Parte I)

La historia de la desaparición de Robert A. Teleman fue el fruto del esfuerzo y la constancia de una única persona, Samuel Garcia, que comprometió su reputación y aun su carrera en recopilar, con la minuciosidad más exasperante, una serie de hechos y signos, aparentemente inconexos, que ayudaro a revelar primero, y a develar posteriormente, uno de los misterios más aterradores de este ya exhausto siglo XXI. Merece consignar en estas páginas las líneas generales del proceso que llevó hasta este texto que hoy se encuentra entre sus manos por primera vez. Como comentó en su autobiografía ("Samuel Garcia, a la caza de una quimera", publicaciones Albemut, 2148), la pista comenzó con un extraño manuscrito que arribó un día cualquiera de enero de 2126 a la editorial de Milos Kovapoulos, editor de segunda categoría en Carlsbad, Nuevo Méjico (USA), y amigo personal de Samuel. El manuscrito, ajado y maltrecho, parecía haber soportado con poco éxito un calvario de editorial y oficinas de correos, y se presentaba con una carta, copia de una original perdida hace ya tiempo, en la que relataba, sucintamente, la explicación de la misteriosa desparición de Robert A. Teleman. Kovapoulos descartó su publicación por la deficiente calidad literaria, amén de la escasa innovación argumental. No obstante, destacó "la extraña sensación de que aquello no era una novela, sino un diario", sensación que transmitió a su amigo Garcia.
Avivado por la curiosidad, Samuel buscó en los archivos de desaparecidos a Teleman, con resultados infructuosos. Al menos en los últimos cincuenta años no constaba ninguna desparición "misteriosa" de ningún Teleman, entiéndase que no tuviera explicación o no se hubiese encontrado el cadáver.
No obstante, la relectura del original daba unos datos reveladores. Afirmaba que su desaparición había tenido lugar en la ciudad de Washingtown, en las navidades del año 2004. Posteriores investigaciones confirmación la existencia y desparición de un tal Robert Arthur Teleman, analista de sistemas, que trabajaba de freelance entre varias multinacionales e aquella ciudad. No tenía familia conocida, aunque era posible que hubiese cambiado de nombre, y nadie denunció su desaparición ni consta que la hubiera, salvo una entidad bancaria cuya reclamación hizo que se enajenaran los bienes y cuentas bancarias de este sujeto.
Al menos, el personaje y supuesto autor del manuscrito existió en algún momento, aunque esto no prueba la veracidad del manuscrito.
Más curioso fue la investigación llevada a cabo en la empresa Data Servers Inc., propietaria de los registros ...

martes, 17 de enero de 2006

Sigo igual de desmoralizado por este país, por mi carrera, por mi vida... No sé qué escribir hoy, así que me doy fiesta.

Bye

lunes, 16 de enero de 2006

Es difícil

Lo malo que tiene la vida es que te acaba matando. Te acostumbras y a veces llegas hasta a olvidarlo. Aunque vas a acabar mal; todos debíamos tener a alguien, como el César, susurrándonos al oído "recuerda que ers mortal".
Aun con todo, al final uno se cansa de pelear. se cansa de que las cosas no salgan ni remotamente como esperaba. Y lo que más duele es que todo sea causa de la inacción, del egoísmo, de la indolencia. Lo peor es toda esa gente que piensa que no vale la pena hacer nada, quizá porque creen que no va con ellos, o porque son poco poderosos, o porque es más fácil.
Craso error. Todo va con todos, nadie es inútil y lo fácil acaba convirtiéndose en un cadalso al que vamos por nuestro propio pie, impasible el ademán.
Viendo el caos, el maremagnum, el abandono feroz, egoísta y despiadado, a uno le apetece echar el agua por la última tabla, cortarse la coleta y quedarse pairando, dejándose mecer por suave céfiro o zarandear por airada galerna.
Cada vez más, en este país, queda menos por lo que luchar.

viernes, 13 de enero de 2006

Me equivoqué

Muchas veces tengo esa terrible sensación. Sobre todo en noches en que la soledad, ciertas imágenes, películas o canciones disparan toda la secuencia, recurrente.
Y entonces, siendo consciente de que dónde estoy no es un mal sitio y que mi vida puede que sea hasta envidiada por muchos, me doy cuenta de que me equivoqué.
Me doy cuenta de que me gustaría estar en otro sitio, vivir otras vidas. No sé si es cierto que donde estoy no es donde quería estar, pero empeñé demasiados sueños en el camino; los abandoné a su suerte, los desamparé mientras morían de frío en la madrugada y, de vez en cuando, pesan.
Me guardé pocos sueños para tan largo viaje. Además, no sé si he alcanzado alguno de ellos, pero si lo he hecho ha sido a tal precio que han perdido mucho de su valor, todo su significado. La maldición de Ítaca, para Ulises y para toda su descendencia y ascendencia.
Sólo os puedo decir que peléis por vuestros sueños. Que no os rindáis ante la vida en el primer embate y luchéis hasta la extenuación por lograr algo. Que el tiempo es imparable y es ciego y sordo y despiadado, terriblemente despiadado, casi como la misma vida. Y luego, todos esos muertos mal enterrados pasan factura. Muertos inevitables, porque es un equipaje inalienable de la vida. Muertos, al fin y al cabo,.

miércoles, 11 de enero de 2006

Aparcamiento

Trabajo en una universidad que está perfectamente a la altura de este país. Un campus caótico donde el aparcamiento va despareciendo, supongo que debido a algún manual de buen orden, a ese sentimiento general de hacer lo políticamente correcto, que al final acaba dejándote sin sitio para aparcar y rodeado de imbecilidades supinas o de jardines abandonados de la mano de Dios. Perennemente en obras, como si de Madrid se tratara, este campus agoniza. Quien se encarga de regular el acceso no lo hace, y al final este es un caos dejado al libre albedrío de los conductores. Que en un país civilizado no sería problema: el sistema se autoregula. Pero aquí esto es el que más pueda, capador. Coches en las aceras, un desdén por las normas de civismo...El problema es que a todos nos parece normal. O inevitable. El mundo, España está así, así que sigamos jugando sucio, que ésas son las reglas y quien las sigue triunfa, concitando la admiración y la envidia del resto de la barbarie. Nadie piensa que esto podía ser mejor, que esto puede cambiar y que es nuestro deber intentarlo, es nuestra obligación hacer las cosas bien, cada día un poco mejor. Ser mejores en todo . Porque la estrategia óptima para que una sociedad sobreviva no es la que beneficia al individuo, sino la que beneficia al grupo. Pero aquí, cada perro se lame su pijo. Desde hace mucho años. ¿Para qué vamos a cambiar?

martes, 10 de enero de 2006

Un día lluvioso que se ha desleído sin más pena ni gloria...
No veo la tele, no oigo la radio, no leo periódicos...Sé que vivo en un país de mierda, egoísta y cainita, con políticos a la altura de las necesidades y una sociedad convertida en masa pegajosa, aborregada e indolente que se deja llevar mientras hay un triste plato de comida en casi todas las mesas, sin aspirara a abrir la ventana y preguntarse si hay algo más allá, si hay un mundo mejor, si otro país es posible.
Tengo conocidos en la política, conocidos que vaticinan que en 8 años este país se desintegra, gracias al estatuto catalán y a Zapatero. Por un lado tengo ganas de que eso pase. Ya esta bien, nos merecemos eso y más; una sociedad que no sólo ha olvidado su pasado y su historia, sino que la manipula impunemente para beneficio de unos pocos, se merece un castigo ejemplar. Aunque me duele porque nada cambiará con todo esto. Esa hipotética caída a los infiernos percutirá irrefragablemente sobra las espaldas de todos los borregos que pastamos sin querer preocuparnos de nada. Todo será igual que siempre. No hemos aprendido nada.
Al final todo es un problema de cultura, ese bien tan escaso y tan prostituido que hemos abandonado, manipulado por gente sin escrúpulos y sin cultura que necesitan de la oscuridad en mentes y corazones para sus turbios, zafios y ramplones propósitos. necesitamos parar ese cículo vicioso. Dejar de admirar y rendir pleitesía a los corruptos y egoístas, limpiar la casa, abrir las ventanas, vaciar la cesta, repleta de manzanas prodridas y volver a llenarla con sangre nueva que todavía no haya renunciado a sus sueños.
Seguramente fracasaría, pero peor sería no intentarlo.

lunes, 9 de enero de 2006

Río sin retorno

Acaban las navidades y vuelta a la rutina. El año empieza como acabó el otro, sumido en el mismo tráfago incontenible. No es de extrañar: el hacho de que cambiemos de año no significa nada, los separa una misma, tenue noche que, si nadie nos advirtiera, parecerían dos días similares.
Pese a que nada cambia, todo ha cambiado. La llegada de un hijo te cambia todo, pese a que nada cambia. Y la vida sigue golpeándote incansablemente, sistemáticamente; a veces te da por pensar y te rebelas y haces promesas, espero que esta vez para cumplirlas pero la vida es incontenible.
Tenemos mucho que escribir, y siempre poco tiempo y pocas ganas. Pero empecemos el año, y que éste no acabe con nosotros.

viernes, 23 de diciembre de 2005

Pérez Reverte ha debido de vivir en Segorbe

Daños colaterales en Farfullo de la Torda

Qué peligroso es este país. Qué contaminable de todo, cuando andan de por medio la estupidez, la ruindad o la demagogia. Gracias a la televisión, se multiplican aquí hasta la náusea las modas chabacanas, la jerga de informadores analfabetos, los latiguillos idiotas de políticos y humoristas. Toda gilipollez arraiga, crece y se hace gorda y lustrosa. Imitadísima. Hay que tener un cuidado de la leche cuando abres la boca; todo se manipula y acaba teniendo efectos secundarios. O, como dicen ahora los miles gloriosus, daños colaterales. Entre esos efectos, el nacionalismo tiene algunos especialmente perversos. No podía ser de otro modo cuando se llevan años en primera página y en tertulias de radio. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Y al final, hasta el alcalde de Villacantos del Vencejo termina copiando a Xabier Arzalluz en su modalidad más pueblerina, esperpéntica y cutre. En España da lo mismo que se trate de tele rosa, ecologismo, Izquierda Unida del payaso Fofó; líneas aéreas y aeropuertos, fuerzas armadas, nacionalismo radical o lo que sea. Casi todo es caspa, y al final acaba igual: en mucha más caspa.

No sé si se han fijado ustedes -imagino que sí-, en esa nueva forma de nacionalismo rampante que se multiplica como setas venenosas. No hablo de los pueblos y las lenguas de toda la vida, que ésa es otra historia, sino de esa fiebre ultranacionalista local, más de andar por casa, que se apropia del mismo discurso para aplicarlo a la fiesta del santo, ala era, a la matanza del gorrino, a la alberca municipal, con el aplauso de docenas de imbéciles e imbéciles. Si uno presta atención a lo que dicen algunos presidentes regionales, consejeros, alcaldes de pueblo, concejales de esto o lo otro, resulta estremecedor detectar ahí, sin rebozo alguno, una adaptación calcada de la insolidaridad periférica más cerril y ultramontana: nosotros y ellos. Ahora todo cristo hace un discurso cantonal, autista. Lo mismo el presidente de la autonomía regional que el alcalde de tal o cual pueblo. Y como no hay Rh a mano, la limpieza de sangre se sustituye por la de opinión: uno es más andaluz, más canario, más gaditano, más burgalés, más de Sangonera la Seca o de Villatocinos, cuanto más ciegamente sigue a los cabestros de su dehesa. Y esa obediencia, que incluye la adopción de símbolos nacionales propios como la Virgen patrona del pueblo, llamar godos a los de afuera o el pañuelo verde que usan las peñas en ferias , está reñida con cualquier crítica. Cualquier disidencia se conviertete en alta traición; en herejía ideológica y casi religiosa. Y a partir de ahí, la eliminación del sujeto -o sujeta, como ya dicen algunos subnormales- se convierte en necesaria. Higiénica. Cualquiera que denuncie los chanchullos de un concejal, la ineficacia de un alcalde, la corrupción de tal o cual ayatolá local, es marcado y proscrito, a fin de que su mal ejemplo no contamine a los ortodoxos, para quienes Farfullos de la Torda -nada que ver con Perales de la Torda, que está al otro lado del río; que cada cánido se lama su pijo- es lo más grande del mundo, con historia, tradiciones e himno propios. Por eso la concejalía de cultura farfullense, por ejemplo, pretende ahora que sea obligatorio estudiar en la escuela la geografía, la historia, los bandos de la huerta y los villancicos locales; y como materia optativa, la lengua propia: el farfullo. Que sería una pena para la cultura occidental que se perdiese; pues los pastores locales han llamado con ella a sus ovejas, que se sepa, al menos desde el siglo III antes de Cristo.

A partir de ahí viene la huida hacia adelante y el enloquecimiento. Todo exquisitamente de manual: de una parte, la limpieza étnica de todos los farfullenses que no tragan; de la otra, la instauración de un régimen populista que recurre al clientelismo descarado para crear una trama de adhesiones inquebrantables. Eso incluye comprar el periódico local con publicidad institucional, tapar canalladas ecológicas de compadres, recalificarle terrenos a los constructores leales, etcétera. Cualquier denuncia de estos monipodios irá automáticamente a la cuenta del antifarfullismo traidor al pueblo, que es la última y esencial patria, y como tal deberá atenerse el delincuente a las consecuencias. De esa forma los díscolos pueden verse marginados, vigilados, denunciados, excluidos de licencias municipales y préstamos de las sucursales bancarias locales, entre otras delicadas represalias, hasta que traguen. E -incluso, si les gusta escribir, quedar fuera de la magna antología Cien Poetas Farfullenses imprescindibles que, prologada por el alcalde, edita el cuñado del concejal de cultura. El mismo que tiene en preparación, con cargo a los mismos fondos, el Diccionario Farfullo-siete onomatopeyas y un verbo-, y preside el Premio Internacional de Novela Farfullos de la Torda. Cuya edición del año pasado, por cierto, ganó él. Con pseudónimo.

Daños colaterales, golfos colaterales. Al final resulta que el problema no son los nacionalismos. El problema es tanto aprovechado y tanto hijo de la gran puta.


Arturo Pérez-Reverte

El Semanal

15 de diciembre de 2002

Un frío que pela

Sigo aquí. Día 23, sin ser millonario y con prácticas hasta las 7 y media de la tarde. Es una larga y gloriosa tradición. Sigo enmarañado en el marasmo de los que vienen y los que se van, alojado en una noche toledana. Un frío que pela mientras veía los campos blancos de escarcha, de rosada, casi como de nieve, durante 20 kilómetros. con charcos llenos de cristales rotos.
Tengo muchas cosas que escribir, como ya os adelanté en la anterior entrada. Pero el miércoles no iba el servidor, y los días están cada vez más turbios y de nuevo necesito tiempo para ordenar mi alma, aunque esta vez sea porque demasiadas cosas ajenas a mi interios han cambiado y amenazan con sepultarme.
Pero estos días me llamó la atención la actitud de los políticos, esa plaga de langosta que está acabando eternamente con este país tan desgraciado. Con los fondos de la UE. 15 ó 20 años recibiendo dinero que trincaban los de siempre; despilfarrando, untando y disparando con pólvora de rey a diestro y siniestro sin pensar en el futuro. El futuro dura 4 años, según ellos, porque los pobres desgraciados, la fiel infantería jamás ha tenido futuro.
Pero lo que tenía que llegar ha llegado, y el grifo se cierra. No sólo eso: tenemos que empezar a contribuir. ¿Pero en qué puede contribuir esta inmensa casa de putas que a veces nos atrevemos a llamar España? No invertimos bien el dinero que vino del frío, y ahora nos vamos a quedar. Nosotros, porque los hijos de la gran puta siguen viviendo a cuerpo de rey.
Pero lo España no me sorprende, he vivido mucho tiempo aquí y sé la calidad del percal. Lo sorprendente ha sido el sentimiento general de la negociación de los fondos europeos. Algo que los científicos y la gente de bien sabemos es que la estrategia óptima para que un individuo sobreviva no es aquella que le beneficia, sino la que además beneficia al grupo. Algo de lo que parece que se han olvidado los gerifaltes europeos. Me han hecho creer que lo que les movía en esa negociación eran los egoísmos nacionales, y no la contrucción de una Europa. En una época en que la humanidad debía empezar a tomar conciencia como especie, como planeta, cada uno arrima el ascua a su sardina. Si tenían razón: lo hispano triunfa.

martes, 20 de diciembre de 2005

Soy padre

El lunes, 12 de diciembre de 2006, vino al mundo Javier, mi hijo. Vino de sorpresa, como a mí me gusta. Y en diciembre, quizá también para agradarme. Fue rápido y todo fue bien. Hemos estado una semana en el hospital y ya ayer lunes llegamos a casa.
Yo decía, antes de que naciera, que no me sentía muy padre. Y era cierto, como también es cierto que ahora sí lo siento; que cambian mucho las cosas cuando te ocurre a ti, cuando entra alguien nuevo a vivir en tu casa. No sé si te cambia la vida, supongo que sí, pero aún no me ha dado tiempo a entenderlo.
Ahora tengo, si cabe, más responsabilidad. O la misma, a fin de cuentas, pero con más preocupaciones. Ahora ya son dos las personas a las que tengo que cuidar y defender y por las que tengo que pelear. Dos personas que, en cierto modo, dependen de mí. Me da mucho miedo.
Me prometí que no iría colgando las fotos en internet, o enviándolas por correo, y sigo empeñado en no hacerlo. Ni tampoco en contar las infinitas, nimias anécdotas que ahora creo que no olvidaré nunca y que pronto se perderán, como lágrimas en la lluvia.
Estoy feliz por mi nuevo hijo, que espero que no sea el último. Pero la avalancha no cesa. No hay descanso, supongo que es la vida. El domingo salimos del hospital y hoy entra mi abuela, que cada día va a menos y no quiero pensar cuánto durará. Aun con el dolor, hay que pelear y detener la avalancha. O al menos intentarlo.

Mucho que contar y tan poco tiempo

¿Qué queréis que os diga? Sin tregua. Ya tenía que tocarme. He sido padre esta semana pasada, así que abandoné esta bitácora para atender tan urgentes menesteres. os lo iré contando. También cómo llegué a sospechar que Pérez Reverte vivió en mi pueblo, cuánto le dan de vida los del PP a este país, asuntos de fe y monjas... Pero la avalancha continúa y no hay tregua. Y de nuevo estoy en un día aciago y perverso en que no hago más que contener el mundo que nos azota con su negro guantelete...

Ya os cuento. Gracias.

lunes, 5 de diciembre de 2005

Caso flagrante


El jueves estuve todo el día como vocal en una mesa electoral de esta inmerecida UV.. Asistí con una sonrisa a la procesión de funcionarios que me habían adelantado en la carrera académica, aunque no sé por qué extraños caminos. Estuve hablando con gente, la mayoría mejor posicionada que yo. Cuando logro sacar el tema entre los poderosos, siempre me compadecen y consuelan, y se escandalizan de mi caso sangrante, de la flagrante injusticia cometida conmigo.
Normalmente suelen ser los mismos que colaron por la puerta de atrás a todos sus amigos y acólitos, pero que no movieron un dedo por hacer un poco de justicia. "Donde hay poca justicia es peligroso tener razón".
A veces me doy miedo cuando por mi mente pasa la idea de llegar a funcionario. Supongo que no pasará nada, y no mandaré a nadie a donde se merece. Pero una cruzada de cables y quizá despierte el monstruo que vive en mí. Y eso puede ser muy, pero que muy divertido.

La tarea de ablandar el ladrillo

Sigo aquí, afrontando este larguísimo puente que puede ser todavía más, batiendome el cobre de nuevo. Siempre en primera línea, como esos corresponsales que viven con la adrenalina a flor de piel, saltando de trinchera a trinchera, de guerra a guerra.
De nuevo se me está saliendo de punto la cabeza, se me va la pelota y empiezo a añorar las vidas que no viví, a renegar de la que ahora llevo. Antaño, esto me causó no pocos problemas.
Todo es una lástima