miércoles, 20 de abril de 2005

Cuento 1



Caminaba por la nieve, lentamente. Empezaba a preocuparse. Se estaban acercando demasiado. Sobre todo el grande, el jefe de la manada. Se perdía en su memoria cuando comenzó siendo una sombra que le perseguía. Cada vez se acercaban un poco más. Un día, en que el temporal remitió, los distinguió. Sus compañeros era una manada de lobos. Su jefe era un lobo grande, viejo. En aquel momento pensó que no le alcanzarían pero, ahora, estaban ahí . Muy cerca. Sobre todo el lobo grande.

Siguió caminando por la nieve. Sus piernecitas se hundían irremediablemente en la nieve, avanzar era terrible. Cada paso consumía más y más sus exiguas fuerzas. El viento soplaba gélido y cruel. Estaba muy cansada.
El viejo lobo estaba ya casi a su lado. Sintió miedo. Miró a su derredor pero la tormenta de nieve impedía ver más allá, no encontraba ningún lugar donde guarecerse. Tenía sus manecitas heladas, ateridas por el frío. Se las frotaba continuamente. Estaba muy cansada, tenía mucho sueño.

El lobo se colocó a su lado y caminó en silencio. Se acomodó a su paso. Ella seguía caminando trabajosamente.
-¿Cómo estás? -preguntó el lobo.
-Bien. No os molestéis en esperar. No me voy a detener. Idos- respondió el alma.
-Ya llevamos mucho tiempo siguiéndote, lo sabes.-replicó el lobo. -No nos importa seguir un poco más. Tenemos tiempo-.
Siguió caminando a su lado, en silencio. La manada comenzó a acercarse peligrosamente. El alma se alarmó, pero el viejo lobo giró la cabeza y la manada se replegó, siguió acechando a una distancia prudencial. De nuevo habló:
-Estás muy cansada. ¿Por qué no te sientas, y descansas? Duermes un rato. -se interesó el lobo.
-No debo. No debo. No puedo. No me vas a convencer-. El alma consiguió hacer avanzar la otra pierna, que se hundió profundamente en la nieve.
-¿Crees que vale la pena? ¿Sabes cuánto dura ya tu tormenta? ¿No te das cuenta? No se acaba nunca. Te han mentido. La vida te ha mentido y se burla de ti-.
-No. Simplemente soy yo. No encuentro el camino de vuelta a casa. No puedo ver luciérnagas bajo la nieve. He hablado con muchas otras almas, ellas siguen caminando, ahí, en algún lugar. Dicen que las tormentas se acaban-.
-No te han dicho toda la verdad. Cuando acaba la tormenta, sigue el frío. La nieve no se va nunca. Llevo muchos años haciendo esto. He co...he conocido muchas almas, y esto no acaba nunca. Te lo aseguro-continuó el lobo.
-Pero un alma me dijo... -
-Todos decimos muchas cosas. Las almas también se equivocan. Estás muy cansada. ¿Por que sigues? Ya no te quedan ilusiones, ya todo ha acabado. Siéntate allí, en aquel árbol, y hablamos un rato. Descansas. Luego seguiremos tu camino-.
.¿Cómo sabes que no me quedan ilusiones? -preguntó el alma. -Te voy a hacer caso. Vamos hacia aquel árbol. Es hermoso. Pero debes prometerme que no me harás daño-.
-No tengas miedo. No sentirás nada-.
-¿Cómo sabes que no me quedan ilusiones? -volvió a preguntar el alma.
-Llevamos mucho tiempo siguiéndote. Te hemos visto cambiar. Los lobos tenemos un olfato especial para descubrir las ilusiones rotas. Tú dejabas un rastro nítido. Así te descubrimos. Contamos las ilusiones que deja cada alma, llevamos estadísticas. Nos permiten predecir cuándo... -el lobo titubeó-el alma está vacía, sin fuerzas-.
-¿Y han sido muchas? ¿Habéis encontrado muchas ilusiones mías? -
-Sí-
-¿Eran bonitas? -
-Muy bonitas. Te lo aseguro. Valieron la pena-.
-No las recuerdo. He roto muchas ilusiones en esta vida- se lamentó el alma.
-Las ilusiones se suelen romper. El tiempo es su enemigo. He visto las tuyas. Yo fui quién descubrió tu rastro. Eran muy bellas. Tanto que me interesé por ti. Te conozco gracias a tus ilusiones. Eras una buena alma-.
-Dime, lobo -el alma se recostó contra el grueso árbol seco y se acurrucó. Se abrazó las rodillitas,-¿por qué se rompieron todas esas ilusiones? ¿Fui yo? -
-Fue la vida. Las ilusiones se rompen. A veces las rompemos nosotros, la mayoría de veces lo hace la vida. Es así. No tiene por qué ocurrir, pero la verdad es que ocurre. Eso las hace bellas. Las ilusiones más bellas son siempre aquellas que se rompieron. No te culpes por ello-.
-Ya no recuerdo nada. Estoy vacía- se lamentó el alma, cerrando lentamente sus ojillos llorosos.-Tengo mucho sueño. Lobo, ¿te quedarás a mi lado? -
-Sí, alma -.
-¿Me vais a comer? -
-No hagas ese tipo de preguntas. No suelen tener respuestas agradables-.
-Responde, lobo-.
-No te comeremos, mientras estés viva-.
-Gracias. ¿Por qué estoy viva, lobo? Ten paciencia conmigo. Soy tu presa-.
-No sé por que estás viva. Según las estadísticas, hace mucho que debías haber...caído. Seguiste mucho tiempo caminando. Me costó mantener a la manada tras de ti. Cundía la desesperación. Creo que te queda una ilusión. Puedes dármela tú misma. Todo será más fácil-. El lobo se acercó mucho más. El hocico húmedo, frío como la muerte, rozó su rostro.
-Atrás, lobo. Ten paciencia, ya te lo dije. Soy tu presa, pero espera. No encuentro la ilusión, por más que rebusco en mis bolsillos. Ya no quedan ilusiones, lobo. Te equivocas-.Seguía con los ojillos cerrados.
-Puedo equivocarme sumando o restando, pero no en esto. Lo he hecho durante toda mi vida-.
-Eso no significa nada. Puedes equivocarte ahora-.
-Sí, pero no estoy equivocado. Te queda una, muy bella. La última. La que más duele-.
-Ya no queda ninguna-. Movió la cabeza, pero no abrió los ojos. - Esa, esa sí la recuerdo. Se rompió. Recuerdo cuando se rompió. Sí, fue muy bonita -.
-Debe de serlo, porque aún la llevas ahí. Se reconoce la ultima ilusión de un alma cuando muere. Hiede -.
-Lobo-. El alma le tomó la pata. -¿Ha salido el sol, verdad? Noto sus rayos en mi rostro. Todo ha terminado, ¿verdad? -
El lobo agachó la cabeza para cubrirse de los remolinos de la nieve.
-Sí. No abras los ojos. El sol podría herírtelos -.
El alma comenzó a soñar con un mago y una varita rota y un rosario de luciérnagas en la oscuridad. Y se quería dormir, pero unas palabras lo aferraban con sus manecitas y sus uñitas y le retenían de pasar a la tierra de las tinieblas. No abras los ojos. El sol podría herírtelos.
Al final el alma abrió los ojos. La manada no estaba, el lobo se había alejado. La tormenta de nieve seguía tan fiera como antes.
-Lobo, ¿te vas?
-Sí-
-¿Por qué?-
-Me he equivocado -.
-He visto mi ilusión. Está viva. Está muy rota, la he maltratado mucho, pero está ahí. Debo cuidarla -.
-Lo sé. Yo también la he visto-.
-Lobo-
-¿Sí? -
-¿Volveremos a vernos? -
-No lo dudes. Es mi trabajo. Siempre estoy ahí. Soy tan viejo como el tiempo. Volveremos a vernos -.
-Gracias, lobo-.
-De nada. Tengo paciencia. Si algo me sobra es tiempo. Abrígate por las noches, alma-.
-Sí-
-Tu tormenta seguirá mucho, mucho tiempo. Pero verás es sol. Un día saldrá el sol. Ese día acuérdate de mí-.
-Sí, lobo. Lo haré-.
-Adiós, alma. Me ha encantado conocerte-.
-Adiós, lobo. A mí también-.
-Hasta la vista-.
-Adiós-.
El lobo se perdió en la ventisca. El alma se levantó. Brillaba una lucecita tenue en la corteza, en el tronco de árbol seco. Era una luciernaga. Sintió lástima. La cogió suavemente y se la echó al pecho. Comenzó a andar.

20 de abril

Así empezaba la canción de los Celtas Cortos, 20 de abril del 90. Has pasado 15 años desde entonces, desde esa fecha...
¿Dónde estábamos entonces? ¿Dónde estaremos dentros de 10, 15 años? De eso hablaba la canción, de eso hablan todos los afanes del ser humano.

Por mi parte, yo estaba en 4º de físicas, terminando mi carrera, preguntándome por lo equivocada de mi vocación, de mi elección. Aun así, eran buenos tiempos. Mejores que estos tiempos inciertos en los que nos toca vivir.

Un saludo para los celtas.

20 de abril del 90
Hola chata, ¿cómo estás?
¿te sorprende que te escriba?
tanto tiempo es normal.
pues es que estaba aquí solo
me había puesto a recordar
me entró la melancolía
y te tenía que hablar

(Estribillo)
¿recuerdas aquella noche en la cabaña de Turmo?
las risas que nos hacíamos antes todos juntos
hoy no queda casi nadie de los de antes
y los que hay han cambiado, han cambiado...síii!

pero bueno ¿tú qué tal? ...di
lo mismo hasta tienes críos
¿qué tal te va con el tío ese?
espero sea divertido
yo la verdad como siempre
sigo currando en lo mismo
la música no me cansa
pero me encuentro vacío

(Estribillo)
¿recuerdas aquella noche en la cabaña de Turmo?
las risas que nos hacíamos antes todos juntos
hoy no queda casi nadie de los de antes
y los que hay han cambiado, han cambiado...uh!

bueno pues ya me despido
si te mola me contestas
espero que mis palabras
desordenen tu conciencia
pues nada chica, lo dicho
hasta pronto si nos vemos
yo sigo con mis canciones
y tú sigue con tus sueños

(Estribillo)
¿recuerdas aquella noche en la cabaña de Turmo?
las risas que nos hacíamos antes todos juntos
hoy no queda casi nadie de los de antes
y los que hay han cambiado, han cambiado...síii!

Seguimos respirando.

Por eso, y sólo por eso, sé que todavía estoy vivo...

martes, 19 de abril de 2005

Iniquidad (2, el primero lo perdí)

Al final no llegué a comentarlo como prometí, aunque en mi descargo debo reconocer...
...que la semana pasada fue dura.
Si me seguís, sabéis que fui víctima de defección por parte de esta UV en la que trabajo y a la que le devolveré los favores que me hizo punto por punto, religiosamente. Creo que esa defección fue, simplemente, iniquidad, no tratar por igual a todo el mundo, que a fin de cuentas es lo que significa.

No hay que confundirla con la injusticia. La injusticia da a todo el mundo menos de lo que se merece; la iniquidad da a unos lo que se merecen, a otros menos y, a otros, más.

Como sistemas sociales, considero que la injusticia es más propia de las dictaduras, en las que una minoría sojuzga a la mayoría. Pero esa minoría es consciente de su debilidad global, es consciente de que su poder es coyuntural, y depende de lo cohesionada que esté la oligarquía dominante. Por eso resisten, se ayudan entre ellos, no les queda más remedio que ser una piña, a las duras y a las maduras.

La iniquidad es más social, menos refinada. Es el puro amiguismo, y lo vemos patente en los regímenes democráticos corruptos, como España, o la UV.

Se advierte que en la política las prácticas cainitas, caníbales, traidoras y defeccionantes (¿?) están siempre en la palestra. La iniquidad se practica con los amigos o conocidos, pero la amistad en estos tiempos es una mercancía con poco valor. Por tanto, el que favorece la iniquidad está labrando su propia tumba a manos de los beneficiados (aunque los perjudicados tienen ganas de desmembrarlo (a)levemente). No es necesaria la cohesión para sobrevivir, es la ley de la jungla que tanto impera en la política. Hoy por ti, mañana te jodo.

En donde yo trabajo, universidad democrática y progresista de pro, se practican desde antaño esas prácticas inicuas, y la caída se va adivinando, lenta, invisible sólo a quien no quiere ver. La otra universidad, la aquí inombrable UPV, funciona como una dictadura. Pero funciona.

Y a veces uno, principios aparte, lo que necesita es llegar a fin de mes, con injusticia o iniquidad, la que más pague.

lunes, 18 de abril de 2005

Cada día cuenta todo más

Ya no escribo nada...

jueves, 14 de abril de 2005

Dedicado a la UV

"Quien promueve la iniquidad está condenado al más doloroso fracaso"
La frase es mía (al menos hasta donde sé), y la explicaré mañana si tengo tiempo. Reflexionad sobre esto, corazones.

miércoles, 13 de abril de 2005

Espíritu crítico

Lo he perdido. Definitivamente. Y eso me preocupa.
No sé por qué será, pero últimamente voy aceptando todo como viene...
...Será algo de la vida, o hacerse viejo. O que te dan tantos palos en el cuerpo y en el alma que haces a todo y echas a anadar hacia adelante como el triste pollino.
Me preocupa, porque yo quería presumir (y a veces lo hacía) de ser un científico. Pero, ¿A dónde va un científico que no tiene espíritu crítico, que acepta todo tal y como es?
Mal asunto. Seguiremos informando, pero esto es cada vez más triste. Ahora sí, la tristeza es de fondo, que es la peor.

martes, 12 de abril de 2005

Estoy enfermo

De verdad. De todas las semanas que tenía para caer, me pasa en ésta, que es de las más duras. Tego el virus de la gripe, del estómago, me duele todo...

lunes, 11 de abril de 2005

Lunes

Aquí estoy, agotado hasta el tuétano de mis clases matutinas. Empieza mi vía crucis, aunque me lo merezco, ya...
...que me he pasado un primer cuatrimestre de lo más tranquilo. tengo la mente embotada y apenas si puedo caminar con fluidez. Mañana, espero, será otro día.

Gracias, amigos.

miércoles, 6 de abril de 2005

Anoché soñé, bendita ilusión...

...que una fontana fluía dentro de mi corazón.

Anoche cerré los ojos, tras leer un poco...
...de ciencia y otro poco de literatura. Y comencé a soñar. Me retrotraje 20 años atrás, 20 años después como los tres mosqueteros. Y comenzaron a asaltarme los recuerdos fieros y torvos, me atravesaban una y otra vez y me inundaban de desasosiego, de tristeza. De esa infinita tristeza que no cabe en lugar alguno, ni en la mente ni en el alma. Y al final, ebrio de dolor, desperté y tuve, conscientemente, que ponerme a soñar despierto en mis paraísos imaginados, inalcanzados e inalcanzables, para que remitiera el dolor, y restañar las heridas con sueños prefabricados, insulsos pero indoloros.

Considero que mi infancia fue muy triste, muy infeliz. He visto cosas que vosotros no crreríais. Naves de guerra ardiendo cerca de orión, rayos C resplancendiendo cerca de la puerta de Tanhausen. ¿Todo ello se perderá como lágrimas en la lluvia...?

Hay mucho de propia en culpa en los reveses del destino.

Post Scriptum: Demasiado peso en la mochila. Fue Porthos quien murió en "El vizconde de Bragelonne"

martes, 5 de abril de 2005

Cuerpo y alma

Terminan las vacaciones. Es triste. No es triste que terminen, lo triste es que yo poquísimas veces en esta vida tengo vacaciones...
...Puedo pasarme días sin ir a trabajar, pero yo jamás estoy de vacaciones porque mi mente no descansa. A veces, ni siquiera mi cuerpo. Por eso, yo, ser antisocial y misántropo, jamás descanso porque mi alma no encuentra la paz.

Para ello suelo necesitar soledad, espacios abiertos y tiempo que ir desgranando, malgastando, caminando lentamente hacia una fuente. Esta vida en sociedad me niega estos lujos. Y, aunque no os lo creáis, llevo casi 36 años que mi mente no descansa, que no encuentro sosiego ni paz. ¿Difícil de creer? Necesito salirme de las convenciones sociales y ser un lobo por una temporada.

Al menos en estas vacaciones mi cuerpo ha descansado algo.

Ya hemos vuelto. De nuevo en la brecha. Ahí vamos...

miércoles, 23 de marzo de 2005

Vacaciones

Me despido de vosotros, probablemente hasta el 5 de abril. Sed todo lo malos que podáis. Al final, es de lo poco que queda.

martes, 22 de marzo de 2005

-¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir?

-¿Qué?

-¿Te acuerdas de esa canción que dice, "Si un cuerpo coge a otro cuerpo, cuando van entre el centeno"? Me gustaría

-Es "Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo, cuando van entre el centeno" -dijo Phoebe- . Y es un poema. Un poema de Robert Burns.

-Ya sé que es un poema de Robert Burns. Tenía razón. Es "Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo, cuando van entre el centeno", pero entonces no lo recordaba.

-Creía que era, "Si un cuerpo coge a otro cuerpo" -le dije- , pero, verás. Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo esté donde esté y los cojo. Eso el lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.

J. D. Salinger. "El guardián entre el centeno".


Esto no va bien

No soy yo uno de esos beatos o meapilas que se encargan de denostar a aquellos que no guardan la moral y la ética como Dios manda. Pero de ahí a prohibir las expresiones religiosas, va un trecho...
...Y me preocupa, porque es una actitud tan radical como el racismo, o el nazismo, o la política. Porque, realmente, atenta contra la libertad. A mí no me gusta que cierta gente tenga como opio particular el salir por ahí a adorar a un santo de madera. Pero son libres de hacerlo, creo que cada uno es libre de hacer lo que le apetezca mientras no pejudique a los demás, nos guste o no. Porque a mí no me gustan las manifestaciones, de ningún tipo, ni los eventos deportivos, ni los mítines políticos. Ni siquiera los políticos. Pero sé, soy consciente de que no puedo prohibirlos, porque atentaría contra su libertad. No me gusta la religión, pero defiendo a quien quiera practicarla que pueda hacerlo públicamente, y que la ley lo respete, y defienda esa libertad. Por no hablar de la tradición, la historia y otros aspectos más del acervo popular, que sólo por ello valdría la pena mantener.
No, creo que el PSOE está metiendo la pata, y confunde progresismo con imponer a todo el mundo su unformidad de pensar. Casi como hizo Ansar.
No, esto no va bien.

lunes, 21 de marzo de 2005

La masa pegajosa que se proclama mundo

Hoy soy un poco feliz (o menos infeliz, según se mire), y me es más difícil escribir. Aunque siempre hay gente que te ayuda a hacerlo. Hoy le toca el turno a los ayudantes...
..., tengo uno o varios posts en los que presento este tema. A finales del 2001 la LOU cayó como una apisonadora sobre la universidad pública española. En esta universidad, ruin y mezquina, menguada y cobarde, no hicieron lo que se hizo en el 95% de las universidades españolas. Nos dejaron a los pies de los caballos. Lo peor de todo es que era de esperar, y yo lo sabía. Pese a ello, se hizo una plataforma de ayudantes para defender nuestros intereses que acabo no defendiendo a nadie. Sólo se salvaron los enchufados, como el 3% manda. Se veía venir, y todavía había adalides de la libertad preparando sus estrategias, sus conversaciones, sus defensas...Nadie hizo nada por nosotros, ni siquiera nosotros mismos. Mucho hablar y no hacer nada, como buen político que se precie. Si queréis, os lo cuento delante de un café. Así que todo se fue al garete y de nuevo la fiel infantería se quedó allí, a aguantar el chaparrón. Si se hubiese hecho de otra forma, no estaríamos peor. Os lo aseguro.

En esa tesitura me encontraba, tras ver la cortedad y la inutilidad de todos los que estaban en mi mismo barco; huí del mundanal ruido, y pasé por las típicas fases de rabia y dolor y odio en primer lugar, resignación en segundo lugar y soledad y lucha en tercera y actual. Llegué por mí mismo a la conclusión que un antisocial y misántropo como yo no tiene por qué relacionarse, y que lo mejor es luchar en soledad, porque al final, en esta puta vida, uno no tiene lo que es justo o lo que le dan, sino única y exclusivamente lo que él se gana.
Así que ahí estoy yo, haciendo la guerra por mi cuenta. No espero que nadie ni nada venga a salvarme. Yo llevo a cabo mi propia y escasa labor salvadora.
Ahora los ayudantes, los pocos que quedan, se escandalizan de la precaria situación en la que estamos, y le piden al rector justicia. Lo mismo que se le pidió hace 4 años. Y contesta, el muy necio, lo mismo que contestó entonces: Claro que sí. ¿La quieres verde? Ay, eso era la esperanza, ¿no?

No esperes mañana lo que no te dio ayer. Nos van a volver a vender. Pero ahora no voy a perder mi tiempo bregando con estúpidos en ambos bandos. Estoy solo, lo estoy desde que nací y así lo estaré en toda mi vida. Y, asustáos, lo estamos todos. Y hasta que uno no toma conciencia de esa fría, descarnada y despiadada soledad, hasta que uno no asume su fragilidad y su debilidad, no está en condiciones de salir a pelear con esa horda de lobos, políticos y rectores, no está en condiciones de ayudar a nada ni a nadie.

¡Feliz día de la marmota!

Tras unos días de vacaciones, el descanso físico ha hecho su efecto y estoy ligeramente animado, como el tiempo...
...De todas formas, la vuelta a la realidad volverá a despertar a esos viejos, queridos y acostumbrados fantasmas. Volvemos a la lucha.

martes, 15 de marzo de 2005

Sin novedad en el frente

Seguimos tan enfangados como siempre, pero vivos, que al final es lo único que queda. Después de todos los nervios y mala leche, uno acaba enterándose de cosas, aparte de sobrevivir, que es lo que cuenta...
Y es que resulta que esa famosa inspección de Hacienda que me quitó el sueño y las tijeras se debe exclusivamente a que mi ínclita Universidad demandó al Ministerio de Ciencia y Tecnología por un "quítame allá esas pajas" y el ministerio decidió, como contrapartida, revisar minuciosamente algún que otro proyecto. Así que me comí mi parte del marrón un poco de baldes. Es lo tiene trabajar aquí, a pecho descubierto. Al final el "Hombre de Hacienda" fue más que amable conmigo, comprobó que el material estaba, se despidió de mí y se dedicó tranquilamente a devorar a los de contabilidad, que es su función. Las bombas han pasado por encima de mi trinchera y han caído tres posiciones más atrás, en retaguardia. Son de los míos (teóricamente), pero mejor ellos que yo.

Aún así, aún después de haberme preparado para lo peor y salir por la puerta falsa sin cornada, me asusta lo fácil que es verte envuelto en medio de una pelea de bandos rivales, y tú en medio, capeando el temporal, esquivando las balas y muriendo sin haber tomado nada en esa fiesta. He tenido suerte, pero ¿cuántos hay que caen por culpa de otros?

Siempre lo paga pocarropa. Aún tiene que llegar el día que vea yo escarnecer públicamente a titulares y catedráticos de esos del 3%. Que haberlos, haylos.

Gracias a todos. Voy a limpiar mi trinchera.

lunes, 14 de marzo de 2005

Horas bajas

Estoy con la moral bajo mínimos. Por primera vez en mucho tiempo (11 años ya), estoy arrastrándome por pura inercia esperando que, de una vez por todas, algo salga bien.

Profesionalmente, mañana viene un inspector de Hacienda a revisar un proyecto que dirigí hace 3 años. Tengo la conciencia tranquila, pero no hay nacido de madre al que no le tiemblen las rodillas cuando el fisco te busca las cosquillas. Y, si se lo proponen, te las encuentran. No hay nada que temer, pero una mezcla de rabia y miedo exuda por mis poros. También hace 5 años que perdí el norte. No encuentro tema estable para investigar, y no hay por donde coger esta situación tan incierta e injusta. Voy a la deriva, descentrado y desmotivado Por último en este apartado a, con el sueldo de esta mezquina universidad no llego a fin de mes. No el sueldo de funcionario, sino el de esos contratos basura que me vienen haciendo desde 1995, trabajando a mitad de precio y sin continuidad.

En el plano profesional número 2, que trataba de aportar fondos e ilusión al plano número 1, las cosas no pintan mejor. Mi primera empresa, la radio, que aunque económicamente rentable, todo ha salido putapénicamente por culpa del egoísmo de uno y la falta de dotes sociales del otro. Yo esperaba venderla este fin de semana y acabar con una pesadilla y algo de dinero en el bolsillo; pero al final voy a acabar con otro socio más, sin ver un duro y en la tesitura de ponerme otra vez a las riendas del jamelgo si quiero que ande. Esperaba descansar y me veo peleando otra vez. Suerte que mis trincheras están homologadas. En la empresa nueva, cien mil cosas se siguen confabulando para que todo se demore y la ilusión se mine y no mine y no salga nada adelante. Todo es esperar.

En el plano familiar todo va bien. Hay una pequeña guerra callejera de baja intensidad que duele en horas como esta. Hay errores y decepciones pero se llevan con dignidad.

Y en el plano personal… Hay un tipo llamado Johnny Warrior, que soporta con entereza y estoicismo ejemplares las puñaldas cainitas que le da la vida. Afirma que las personas normales tienen tres vidas: la profesional, la familiar y la personal. La personal es la que dedicamos cada uno a ocuparnos de nosotros mismo, en soledad. No se puede quitar demasiado tiempo a ninguna de las tres para dárselo a las otras. Se necesita un equilibrio, y si se rompe todo acaba por venirse abajo. Pues mi plano personal está muerto. Con los antecedentes presentados, la tranquilidad de espíritu y paz interior es un concepto que hace tiempo que olvidé. No leo cuanto deseo, ni paseo por my mist covered mountains, ni uso el Land Rover, ni tengo soledad suficiente para conjurar mis fantasmas y mis sueños y mis desilusiones, y etiquetarlas y almacenarlas para que no molesten, para que no duelan. No andan bien las cosas.

Y asociado en sociedad con tales socios, se pueden imaginar…

viernes, 11 de marzo de 2005

11-M

Lo que viene a continuación es duro. Simplemente poque no es políticamente correcto, pero por ello no creo que deje de ser verdad.
Hoy se cumple un año de los atentados de Madrid. Soy misántropo hasta la médula, y he visto cosas que vosotros no creeríais. Comer pan de muchos hornos es lo que tiene, en estos tiempos de mear colonia y cogérsela con papel de fumar.
He visto a la gente, solidaria y aún conmocionada, manifestarse pública y notoriamente. He visto a los políticos, nacionales e internacionales, flagelarse y comprometerse para luchar contra el terrorismo. He visto velas y oído campanas y sentido minutos de silencio y olido flores y leído panegíricos lacrimales acerca del mal, el bien, la justicia y la ley.
Todo me da arcadas. Porque el dolor es una cosa, y toda esta pantomima es otra.
Primero, los políticos y gobernantes. Diciendo que hay que luchar contra el terrorismo, y apoyar a las víctimas, e integrar todas las culturas en un marco de amor y paz. No es que apoye el terrorismo, pero lo comprendo. Porque cuando los países ricos, civilizados, cultos y solidarios deciden que tal o cual país del tercer mundo debe ser "reajustado" para garantizar el abastecimiento de la opulencia, se está favoreciendo la iniquidad, la injusticia, la lucha. Esa gente no tiene nada que perder, lo ha perdido todo no por el azar o la catástrofe, sino por un primer mundo egoísta, injusto, inicuo, cruel, solidario sólo de boquilla, que aguanta su tren de vida a costa de lo que sea. Mientras los gobiernos no atajen eso (algo imposible), no dejará de haber terrorismo. Mientras haya injusticia y gente que pierde a sus seres queridos y bienes para que otros mantengamos nuestro statu quo, siempre habrá alguien dispuesto a volarnos los huevos de la manera más dolorosa. Y en cierto modo, algo de razón no le falta. Que la vida es dura y mala puta, y no la telenovela descafeinada que nos están vendiendo.
Luego el populacho. Solidario hasta la médula, con las pancartas, velas y manos blancas, saliendo a tapar la calle. Mucha solidaridad de salón, pero luego todos volvemos a casa, y seguimos soportando a gobiernos que favorecen la injusticia, no sólo con los de fuera, sino hasta con nuestros paisanos. Todo se nos olvida, todo es accesorio, y volvemos a nuestro mundo artificial y perfecto, deseando que el estado nos proteja, nos indemnice por el pedrisco o el tsunami o el ataque de los pavos asesinos, y que vengan los inmigrantes a limpiar nuestra mierda, pero que no molesten...Somos unos hipócritas mayúsculos, pero acallamos la conciencia con escenitas estereotipadas, muy americans del mundo libre y demás. ¿Tiene que haber mierda? Pues que la haya, pero no en el campo de detrás de mi casa.

Así que a mí me la suda toda esta movilización social. Porque no sirve absolutamente para nada. Porque el dolor de verdad va por dentro y el movimiento se demuestra andando, no encendiendo mecheros y entonando "Al vent".
Y ahí, hay todo un cuerpo de infantería veterano en estas lides. Ya los conocen: la gente del alambre.

miércoles, 9 de marzo de 2005

Laertes

Estos días me veo azotado por problemas profesionales. Puede que hasta incluso sean graves, así que me quitan el sueño...
...y el tiempo, y maldigo a diestra y siniestra. Quizá por eso se haya agrisado aún más mi carácter, y haya hecho, con razón, propósito de enmienda.
He aprendido, he aprehendido que no puede cuestionarse uno mismo su propia realidad, su propia naturaleza. La lucha consigo mismo es, como diría Perogrullo, suicida, o fratricida. He aprendido a comprenderme como soy, casi aceptarme, y a tratar de cambiar la forma sin que afecte al fondo.

Así que ayer estuve haciendo examen de conciencia, apuntando en tres columnas mis defectos, mis virtudes y los problemas graves del etorno laboral que me rodea. Obviamente, hay que cambiar, pero la pereza y la indolencia hacen que nos acomodemos, que me acomode en cualquier situación, por peligrosa que ésta sea.
Hay que dar un golpe de timón. Aunque duela. Aunque me hunda. Hay que cambiarlo todo para que todo siga igual.
Como veis, tengo problemas...

martes, 8 de marzo de 2005

Necesito que algo salga bien

Además, con carácter de urgencia. Esta travesía...
...en el desierto está durando ya demasiado. Noto como me fallan las fuerzas, cada vez más menguadas. Hasta lo que en un tiempo parecieron aciertos se tornan hoy en errores garrafales, en muertos mañ enterrados que salen de vez en cuando a cobrarse sus diezmos.
No sé lo que les parece desde fuera, pero para mí esto tiene un regusto amargo a derrota. Uno empieza a preguntarse si tanta mala suerte es posible, o plausible; si estoy achacando esto a la voluble Fortuna cuando en realidad soy yo el único culpable de esta debacle. Algo habré hecho mal. Empiezo a plantearme si estoy equivocado de cabo a rabo, si llevo 18 largos años cominando en la dirección equivocada, y el camino se ha acabado y yo sigo ciego en mi terco empeño. Quizá sea eso. O quizá sea la prueba del conquistador, o morir de sed a la vista de las palmeras.

Por eso digo que necesito que algo salga bien, que algo confirme que este camino no es peor que ningún otro. Necesito esa señal para seguir caminando, no una señal divina ni de fe, sino una señal de que no todo lo hago mal.

Me faltan las fuerzas, y esta vez estoy muy muy cansado. Más que nunca.

lunes, 7 de marzo de 2005

Gabinete de crisis

Al parecer, va a haber que leer una vez más "El señor de los Anillos" para levantar la moral.

Cómo cambian los tiempos

Pues sí. O cómo cambian los tiempos a las personas. Tantas horas de vuelo, tantos sueños, tantas determinaciones, que luego, cuando el tiempo y los acontecimientos las han batido como las olas del mar hace con las playas, las miras detenidamente, siendo sólo espectros de lo que un día fueron. Piensas que ya nada vale la pena. Que no estas dispuesto a abandonar, pero que, si hubiera que hacerlo, no sería deshonra ni desdoro ni rendición, que sólo se pierden aquellas guerras en las que se abandona...

Algo que hace ya 8 años que no hago pasa por mi mente. Soltar lastre, llevamos mucho tiempo sin ascender, así que una solución será soltar lastre. Otra, meditar acerca de todo y ver que hay algo que está mal en mí.

En fin, eso, que hoy he empezado un poco a rendirme. Veremos lo que trae el nuevo día.

jueves, 3 de marzo de 2005

Egoísmo

Creo que es uno de los defectos que menos tolero. Puedo soportar la envidia, adoro la lujuria, tolero peor que mejor la soberbia. Pero odio a muerte el egoísmo.

Y si el egoísta es corto y mal plegado, saca lo peor de mí.

Por ejemplo. Mi actual socio, aunque espero que por poco tiempo, Jesús Martín... Es una persona cuya cortedad de miras es proverbial. Aparte de ello, el esfuerzo y él están reñidos a muerte y se huyen como ángeles y demonios. Y aún sabiendo esto, aunque varias personas de confianza me predijeron esto, aún así confié en él. Nunca creí que nadie, trabajando para sí mismo, fuera capaz de traicionarse.

Pero no conté con su desmesurado egoísmo, su descomunal pereza y su inexistente amplitud de miras. Así que me harté de mantener a flote el barco y lo dejé a él al frente, Me bajé del burro.

Lo mío es triste. Tuve una idea, la fragüé en soledad, la estructuré, me ayudó a ponerla en marcha, a arrancar un 5% de lo que yo tenía en mente. Yo lo había concebido todo y ahora, un vago, egoísta e inútil decía que su futuro era vivir de mi idea sin trabajar, y que por él ya estaba todo dicho. Y encima se lo doy todo.

Desde entonces, 1 de noviembre de 2004, no he aparecido por allí. Ha acabado el año y el administrador de mi empresa no me ha comunicado absolutamente nada de lo que ha hecho en esos 4 meses, no ha habido junta de accionistas, no sé lo que ha hecho ni deshecho con total impunidad y ninguna vergüenza sin contar conmigo. Egoísmo concentrado.

Hoy he tenido que ir al estudio a dejarle la correspondencia y las escrituras de la empresa. Se me ha caído el alma a los pies. He visto vertederos con más dignidad que ese piso. La basura se amontona por doquier, falta material que compramos, ha aparecido material nuevo del cual yo dudo de su utilidad o conveniencia, se ha subido el sueldo sin decir nada a nadie a 900 euros… Simplemente se ha confirmado las peores de mis sospechas, aparte de los detalles que la gente me va contando por ahí, que el mundo es un pañuelo y la gente es viperina y les gusta la comidilla.

He alcanzado el techo. Casus belli. Acabo de decidir que en esta historia hubo, hay un listo y un imbécil. Así que cuidado con los compañeros de viaje. Cuando una persona es inútil y perezosa y egoísta venderá hasta a su alma. Espero que tenga exactamente lo que se merece. Voy a encargarme personal y enconadamente de ello.

Delenda est Carthago

miércoles, 2 de marzo de 2005

"Puedes huir de aquello que corre detrás de ti, pero no puedes huir de lo que corre dentro de ti." Antiguo provervio ruandés.

Big Fish

Ayer hurté algo de tiempo a otras tareas y vi esta película. Muy de Tim Burton, muy del Rafa que existió hace tiempo.
Es todo un canto a la fe, a la esperanza, al corazón ligero y alegre. Es una película preciosa. Me recordó que la vida, en muchos aspectos puta y perra como la meretriz de Babilonia, puede ser bella y maravillosa y rica. Que, viejo y manido aforismo, la vida es del color con el cristal con que se mira. Que tener fe, ilusión, esperanza, es una garantía impepinable para pasar de manera aceptable la mala noche en la mala posada.
Y no digo que esa teoría sea errónea, que creo sinceramente que no lo es. Lo que pasa es que la vida es bella y es puta, y no necesariamente a partes iguales. Y que, cuando uno lleva ya tiempo recogiendo los pedazos de la esperanza y la alegría, recomponiendo ese remedo de felicidad como único, solitario escudo, y volviendo a recoger los pedazos como Sísifo, es difícil no echar el agua por la última tabla, mandarlo todo a freír espárragos y ponerse la armadura más espantosa para pelear. Con un par.
Y por desgracia, simplemente por estar ahí, los años pasan y las esperanzas, que hay quien dice que son verdes, se van rompiendo y se van acabando, y la alegría no trae el pan a la casa del pobre. Al final coges lo poco que te queda, porque esperanza siempre queda la mínima, la guardas en un pozo en lo más hondo de tu castillo y sales a pelear, sin candongas, alharacas ni flores en el pelo.
Admiro, envidio a esa gente con esperanza, ya sean cristianos, soñadores o tontos del pueblo. Pero yo, con tantas heridas en el costado, con el casco tan maltrecho y desarbolado y remendado, pido permiso a vuesas mercedes para pelear a cara de perro, que otra cosa ya no śe hacer.
A Dios vais.

martes, 1 de marzo de 2005

3%

No tienen vergüenza. Ni la tienen ni la han conocido en su puta vida. Son unos hijos de la gran puta. Me refiero, como no, a los políticos.
A esos que ahora se rasgan las vestiduras y, apelando al honor, la honradez y la decencia, están armando la de Dios es Cristo.
A estas alturas no les cree nadie. Toda España sabe que decir político es decir corrupción, deshonor, comisiones, vivir a cuerpo de rey, con Audi oficial, dietas y demás prebendas costeadas por la vieja piel de tambor, humilde, esforzada y pobre. Y oiga, somos tan lerdos que lo aceptamos. Aceptamos que en la política de este país medre la escoria humana, y que hagan y deshagan a su antojo, y roben a manos llenas. Lo sabemos todos, hasta el más inocente infante. Quizá lo sabemos porque nosotros haríamos lo mismo, vaya usted a saber.
A mí no me importa que me tomen el pelo, pero me molesta que crean que soy tonto. Así que, ahora, señores políticos, no me vengan con que han ofendido su honor al acusarles de cobrar comisiones. Ustedes no tienen honor; si un político lo tuvo en su día, lo perdió o lo echaron, porque en la cesta de manzanas podridas no queda una sana, es ley de vida. Así que callen y sigan robando, que para eso entraron ahí. Pero no se las den de prohombres, que eso ya no cuela.

La culpa la tenemos nosotros. Seguimos permitiendo que la política en este país sea una casa de putas de dimensiones bíblicas. Permitimos que la morralla de este país detente el poder. Nos da igual, han de robar unos u otros, así que dejemos la cosa como está. No me parece bien, pero es una forma de sobrevivir, tan digna como otra. Mucho más digna que la de ser político de carrera.
Yo no he votado en mi vida. No acepto este sistema, al menos no con esos candidatos. Pero sé que no tiene solución. Tomás de Lampedusa, en su Gatopardo, acusaba a los revolucionarios: "Queréis cambiarlo todo para que nada cambie, para que todo siga como está" Arrojaríamos a unos políticos corruptos para poner a otros iguales en su lugar.
Me gustaría ponerlos a prueba. En unas elecciones generales, que votara sólo el famoso 3% de la población, léase políticos y familiares. Verían ustedes como clamarían al cielo pero ninguno se bajaría del burro, ninguno reconocería que "algo habremos hecho mal"; si no, vean a Gallardón. Seguirían chupando, porque al fin y al cabo es lo que quieren.
Nos estamos argentinizando, querido Flint, así que empezad a almacenar armas y comida, que el día menos pensado acabamos como en Irak. Y yo ya tengo varios objetivos en mente, varias deudas que cobrarme a sangre y fuego, con la mayor sevicia de que sea capaz. Por mis muertos. Que a mí la solidaridad y la civilización me la trae al fresco.
PD.: Todo esto ha sido por leer al comedido Serafín. Yo no me bajo del tren: lo hago descarrilar.

lunes, 28 de febrero de 2005

He aprendido a vivir con la tristeza, con la derrota. Nos conocemos tiempo ha, y en su momento fuimos íntimos. No queda más remedio que ......aprender a vivir con ella y para ella. Ahora nos hemos distanciado un poco, por prescripción facultativa. Me centro más en levantar murallas de contención, sanear las defensas, preparar las minas y contraminas de esta guerra que es la vida.

Aunque muchas veces bajo la guardia. Dejo que la tristeza entre y recorra los adarves, las mazmorras, mis aposentos. Dejo que se enseñoree de toda mi fortaleza y me rindo. Por unos momentos.

Por unos momentos me tienta la idea de abandonarlo todo. De arrancar de cuajo mis raíces y partir en pos de un sueño, tras mil de ellos que cayeron para siempre; cayeron aunque no en el olvido. Pelear de nuevo, otra vez por ellos. Buscar esa voz mullida y cálida, esa dulcedumbre que satura una habitación en penumbra, ese ser que nunca existió pero busqué con tanta esperanza hasta el desfallecimiento.

Acabar con todo y perderse en Santiago, en Bruselas, en Dublín, en Graz. Comenzar una nueva vida, una nueva historia. Pelear en otra tierra, bajo otra bandera y al lado de nuevos y desconocidos compañeros de viaje y trinchera. Soñar, siempre soñar.

No sé si lo no lo hago por cobardía. O quizá sea por pundonor. Porque una vez se empieza no se puede dejar de pelear, porque rendirse no entra en mi vocabulario.

O porque tengo miedo. Porque tengo miedo de irme, de cortar mis raíces y, entonces, quizá, dentro de un año o dos o tres, embarcado en otra guerra tan dura como la que me asedia ahora, en otra tierra, bajo otra bandera, al lado de nuevos y desconocidos compañeros de viaje y trinchera, una noche despierte y vea en mi pecho una tenue, desvaída, macilenta luz que mana de los agujeros de las raíces arrancadas, una monstruosa araña que envuelve mi corazón. Y en sus facetados ojos vea mi viejo Land Rover, mis viejas montañas, hoy y ahora nevadas, la vieja tierra junto a la vieja casa, todo un mazo de recuerdos indelebles que se vislumbran en la oquedad de las raíces…

Y entonces desee volver, y abandonar esa nueva, para entonces vieja batalla, y retomar la antigua.

No puedo evitar soñar cuando oigo a Christina Rosenvinge desgranar tierna, lánguidamente "1000 pedazos" en acústico.

viernes, 25 de febrero de 2005

Galería arreglada

Ya la iré completando. Hoy no tengo tiempo ni ganas para más.


Hasta el lunes

martes, 22 de febrero de 2005

Javier Calpe

Lo conozco desde hace muchos años. Ahora es director de mi departamento. A él, como a muchos otros, esta universidad le ha pagado con la misma moneda.
Quizá nosotros tampoco le hayamos apoyado todo lo necesario. Entono el mea culpa. Pero esta universidad se ha burlado de él en sus propias barbas y lo ha tratado como un guiñapo, y todavía sigue ahí, con vergüenza torera, aguantando el tirón hasta el final.

Ha acabado muy quemado. Ya digo que quizá nosotros, los compañeros de departamento, tengamos buena parte de culpa por dejarlo solo (hay otros "compañeros de departamento" que merecerían colgar por el cuello hasta la muerte en la verga del palo mayor, que van repartiendo suerte a diestra y siniestra) . Pero esta universidad lo ha toreado, engañado, traicionado, defeccionado, puteado y cabreado. Todo por intentar hacer algo útil y con dos dedos de conocimiento.

Sé de buena tinta que está muy quemado, hasta los mismísimos huevos. Con toda la razón del mundo. Pero es que si no hay mártires como él, esto no va a ninguna parte. Excepto esta universidad, que espero que tenga lo que se merece y se hunda en lo más hondo del abismo.

Hoy va por él. Porque, en lo malo y en lo bueno, los ha tenido bien puestos. No se merecía esto, pero creo que a estas alturas ya todos somos mayorcitos para saber que lo que uno recibe de la vida no tiene nada que ver con lo que se merece.

Sus y a ellos.

lunes, 21 de febrero de 2005

Quién es Rafa

Y ahí está la pregunta. ¿Quién es Rafa?

Descubro que cada vez que hago mi página y escribo ésta la que me define a mí, obtengo cada vez un resultado. Nadie sabemos nunca quiénes somos, y siempres descubrimos secretas estancias en nosotros, en nuestras almas, cada vez que las exploramos por placer o por necesidad. Aun así, contaré una historia con unas palabras bellas en sí, pero gastadas a fuerzas de ser usadas.

Rafa vino al mundo un lluvioso 6 de diciembre de 1968 en una tierra olvidada por los hombres, incluso por los que viven en ella. Esta tierra escribió muchos capítulos en la Historia Antigua, y son capítulos que merecen la pena recordar, pues en aquella época había también aflicción y oscuridad crecientes pero había asimismo mucho valor y hazañas que no fueron totalmente vanas. Quizá algún día te contaré toda la historia o la oirás por boca de alguien que la conozca mejor.

Rafa tuvo suerte en la vida y nada le fue fácil. Y esos ojos vieron cosas que pocos han visto y su corazón recorrió tierras ignotas y mágicas que fueron forjándolo en las fraguas hasta ser lo que es. Todo lo poco que ahora es se lo debe a estos avatares mágicos, crudos y maravillosos. No es bueno contar esas historias y no lo haremos, pero ahí están y vendrán tiempos en que éstas servirán para la vida, pues extraños son los tiempos que se acercan.

Al final Rafa hizo físicas por una serie de casualidades, pero ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos. Al final lo muestra con orgullo, aunque no siempre fue así. Estuvo una temporada en el AIDO, un kafkiano centro de investigación dirigido por una cucaracha que no merece ni siquiera estas buenas palabras. Ahí comenzaron las decepciones, las derrotas y las heridas. Su ligero corazón peleaba y sufría contra un mundo injusto y hostil, pero seguía allí, al pie del cañón, bajo la lluvia.

Luego trabajó para una empresa que lo exprimió, mas lo que allí aprendió no se paga con dineros. Porque aprendió de la vida, y del mal y del bien y muchas cosas cobraron entonces sentido y otras muchas preguntas encontraron respuesta, aunque se plantearan muchas más. Pero un sueño no hacía más que rondar su cabeza y su corazón noche tras noche. Un sueño lejano y maravilloso, un imposible.

Apostó por ese sueño y fue a la Universidad. Fueron y son tiempos duros e inciertos, aunque mezclados con buenos momentos. Lo mejor, los compañeros de viaje que ese sueño ha proporcionado y que día a día caminan al lado. Va por ellos.

Pero la incertidumbre y esta guerra que nunca termina fue minando aquel ligero corazón, que terminó por romperse. La caída era inevitable y las pérdidas cuantiosas, inevitables y muy dolorosas. La frontera del Otro Lado estuvo allí, acechante. De aquello salió otro Rafa, con menos adornos y más fuerte, más poderoso. Aunque muchas cosas se perdieron en el camino o fueron enterradas en las frías y altas murallas que ahora guardan y protegen su herido corazón.

De nuevo tiempos duros que asedian el castillo fieramente y hacen preguntarse si vale la pena. Sí, vale la pena. Hay que seguir adelante; de lo contrario, ¿cuál sería el sentido de este largo y tortuoso camino que se ha recorrido?

Y para terminar, me gusta la música celta y tristona, me encanta leer y escribir y tengo a alguien especial con quien caminar a su lado. Aunque, ¿quién no?, ¿quién no hizo alguna vez locuras por una mujer?


Soledad

Es un bocado amargo, que se añora cuando hace tiempo que no empapa tu corazón...
...El ser humano se acomoda fácilmente a cualquier cosa, cualquier situación por penosa que sea.

Me gusta recordar el dolor, la tristeza, la soledad.

viernes, 18 de febrero de 2005

Sin perdón

Esta película fue dirigida e interpretada por Clint Eastwood. Le acompañan, entre otros, Gene Hackman, Morgan Freeman y Richard Harris. Ganó cuatro Oscars.

Muchos creen que es una película del Oeste. Están equivocados.

Es la historia de un hombre. Es la vida fría y descarnada. El que transcurra en el Lejano Oeste es circunstancial. Nada más.

Es la historia de un hombre que hizo...cosas cuestionables. Tampoco él eligió hacer cosas cuestionables. Simplemente las cosas vienen así. Es la vida. Ella elige por nosotros.

Esta película es cruda porque es más real que otras. Y la realidad es más simple y más espeluznante que la ficción. También es más hermosa.

Dios escribe recto en renglones torcidos, y así lo hizo en la historia de ese hombre. Hay hombres que no miran lo escrito sino los renglones.

Todos decimos tener principios, pero cuando la vida nos acorrala tiramos de ellos y nos mostramos desnudos y descarnados, como la vida nos ha forjado. A golpes.

Hay hombres que ocultan el infierno tras sus principios, y la justicia tiene tantas facetas como el bien y el mal.

Hay que ver esta película. Hay que ser conscientes que no debemos inclinar la balanza que guarda el equilibrio de un hombre, no debemos llevarlo al otro lado. Porque hay hombres que harán lo que deben. Aunque sean cosas cuestionables.

Aunque desaten el infierno.



Pensamientos

Todos los días bajo a y subo de Valencia. Es una hora de coche en cada trayecto, y da mucho tiempo para pensar. Demasiado.
Una hora encerrado entre esas endebles estructuras de metal, plástico y vidrio, en una carretera sabida, acostumbrada y resabiada, donde hay, por desgracia, poco más que hacer.

Se me ocurren cien mil cosas, aunque luego llego aquí, y el trabajo y el olvido hacen que estos apuntes en la bitácora vuelvan a estar vacíos.
No me gusta escribir sobre mí, pero es imposible a veces escribir sobre uno mismo, ya que se es el tamiz por el que nos llegan todos los datos del mundo, que luego son procesados de acuerdo con nuestra propia experiencia. Somos, cada uno de nosotros, un elemento demasiado activo en este juego.
Tengo por ahí un par de amigos que han metido sus bitácoras en sendas botellas y las han lanzado al proceloso ponto, lo más lejos posible de sí. Bravo por ellos.
Los leo y tengo mucha envidia. No sé si sana o no, porque no sé si la envidia es sana. Pero escriben rematadamente bien, y la principal fuente de envidia es que me recuerdan a mí cuando tenía su edad. Lo que duele.
Ahora, 8 años después, noto que mis necesidades vitales han cambiado mucho. Que ahora estoy más romo, más pulido, más desbastado y devastado por los golpes de la vida fiera; nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Demasiado peso en la mochila.
En fin. Brindo por ellos.

martes, 15 de febrero de 2005

Es difícil escribir todos los días...

...y tener algo que decir. La mayor parte de ellos es una letanía insulsa y monótona que te traslada...
...al día siguiente, a la semana siguiente. Y sin darte cuenta al año siguiente, al fin de tus días, donde con un poco de suerte eres capaz de ver a la vieja desdentada (en la edad media veían a un médico) que se ríe de ti mientras corta tu último hilo.


Las Parcas, cuya madre era Temis, fueron Cloto, Laquesis y Atropos y vivían en el Hades. Eran tres diosas que determinaban la vida humana y el destino. Son representadas como viejas severas o melancólicas doncellas pero siempre estaban tejiendo con una pobre luz. Algunas expertos no las consideran diosas sino las ejecutoras de las decisiones del dios Destino, hijo del Caos y de Nix y que lleva en sus manos la urna fatal con la suerte de los mortales.

Ellas asignaban a cada persona una parte del bien y del mal que cargaría con ella, aunque el mal podía crecer por la torpe actuación de cada persona. Ninguna de sus decisiones podía ser revocada, ni siquiera por los propios dioses, cuyo destino también quedaba marcado por ellas. Cloto era la más joven y llevaba consigo telas e hilos de todas las clases y colores cuya tipología variaba según el destino de cada persona. Así las de seda y oro eran para los hombres cuyo destino era la felicidad mientras que desgracia venía simbolizada con la lana y el cáñamo. Laquesis era la que movía el artilugio en el que se enrollaban los hilos que le daba Cloto, mientras que Atropos, la mayor, siempre atenta se encargaba, con unas tijeras muy largas, de cortar el hilo de la vida de quien le placía, cuando quería y de improviso.

La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero "Hotel de Belgique" Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa transparente en cuyo centro tomamos café con leche y abrimos el diario para saber lo que ocurrió en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. Negarse a que el acto delicado de girar el picaporte, ese acto por lo cual todo podría transformarse, se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta luego, querida. Que te vaya bien.

Apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta, negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria. Tanto más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el café.

Y no es que esté mal si las cosas nos encuentran otra vez cada día y son las mismas. Que a nuestro lado haya la misma mujer, el mismo reloj, y que la novela abierta sobre la mesa eche a andar otra vez en la bicicleta de nuestros anteojos, ¿por qué estaría mal? Pero como un toro triste hay que agachar la cabeza, del centro del ladrillo de cristal empujar hacia afuera, hacia lo otro tan cerca de nosotros, inasible como el picador tan cerca del toro. Castigarse los ojos mirando eso que anda por el cielo y acepta taimadamente su nombre de nube, su réplica catalogada en la memoria. No creas que el teléfono va a darte los números que buscas. ¿Por qué te los daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo de tu esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frío. Rómpele la cabeza a ese mono, corre desde el centro de la pared y ábrete paso. ¡Oh, cómo cantan en el piso de arriba! Hay un piso de arriba donde vive gente que no sospecha de su piso de abajo, y estamos todos en el ladrillo de cristal. Y si de pronto una polilla se para al borde de un lápiz y late como un fuego ceniciento, mírala, yo la estoy mirando, estoy palpando su corazón pequeñísimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo está perdido. Cuando abra la puerta y me asome a la escalera, sabré que abajo empieza la calle; no el molde ya aceptado, no las casas ya sabidas, no el hotel de enfrente; la calle, la viva floresta donde cada instante puede arrojarse sobre mí como una magnolia, donde las caras van a nacer cuando las mire, cuando avance un poco más, cuando con los codos y las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar el diario a la esquina.

Julio Cortázar. "Historias de cronopios y de famas".

lunes, 14 de febrero de 2005

-¿Te duele algo, Frodo? -le preguntó en voz baja Gandalf que cabalgaba junto a él.
-Bueno, sí -dijo Frodo-. Es el hombro. Me duele la herida, y me pesa el recuerdo en la oscuridad. Hoy se cumple un año.
-¡Ay! -dijo Gandalf-. Ciertas heridas nunca curan del todo.
-Temo que la mía sea una de ellas -dijo Frodo-. No hay un verdadero regreso. Aunque vuelva a la Comarca, no me parecerá la misma; porque yo no seré el mismo. Llevo en mí la herida de un puñal, la de un aguijón y la de unos dientes; y la de una pesada carga. ¿Dónde encontraré reposo?
Gandalf no respondió.

J. R. R. Tolkien "El Señor de los Anillos"


Páginas que escribí en 1997 y luego olvidé y perdí y jamás encontré y cayeron en el polvo de mi corazón sin hacer ruido alguno...

Saludos desde el otro lado.

Al final las cosas han cambiado. Teóricamente para mejor, pero todo esto tiene el sabor agridulce de la derrota y no termino de acostumbrarme. Quizá haya llegado a Ítaca y lo que tengo en realidad es el hermoso viaje.

En fin, que a estas alturas he sacado una plaza de ASO TC en la Universidad Politécnica de Valencia. Algo serio, vamos. Y he encontrado una mujer que me hace algo de caso y voy a comprarme un coche. Después de cinco años de perseguirlo, de mil amargas derrotas consecutivas que no consiguieron quebrantar una voluntad, parece que algo sale bien.

¿O no?

No sé. Desde aquí todo se me viene encima y no le encuentro ni pies ni cabeza. Mi promesa interior de beber hasta perder el control para celebrarlo no ha encontrado motivo. Mala cosa. Después de tanto camino andado y tanta guerra, después de un corazón acostumbrado a la derrota es difícil vivir con una victoria en el historial. Se estaba mejor siendo un perdedor y un fracasado.

Y nada más. Comienzo a guardar todos los enseres con esa sensación de que uno se marcha. Pronto se cerrará mi página personal, son momentos de cambios y hay un tiempo de plantar y otro de arrancar lo plantado. Ha llegado este último.

Nos vamos. Acostumbrado tanto tiempo a navegar en la oscuridad esta tibia y macilenta aurora ha herido mis ojos, ha afilado esa sensación de derrota. La guerra estaba perdida de antemano, esta victoria no significa nada. Sólo que le estamos plantando cara a la vida y se lo ponemos un poco difícil, quizá hayamos hecho algo bien y ahora recogemos un fruto amargo y escaso. ¡¡¡Pero la vida...!!! Juega con ventaja, siempre acaba venciendo la muy hija de puta.

Ahora mi maltrecho cuerpo mira su alrededor, los cadaveres yacientes alrededor recordando la lucha, las heridas que duelen más que nunca y la esperanza que yace a los pies sin fuerzas para dar un paso más allá. Mientras, a lo lejos, la vida muestra su sonrisa tétrica, burlona y desdentada. La guerra aún no ha terminado

Otra vuelta de tuerca

Pareciendo el cuento de nunca acabar, una rayuela intermiable, que no infinita, el asunto de la radio vuelve a quitarme el sueño.
Encima no sé cómo acabará. El egoísmo es mal consejero. Pero parece que voy a empezar a convertirme en más cabrón de lo que soy. Al final uno llega a esa triste conclusión
El fin de semana mal, gracias. Tampoco le encuentro el punto a eso.
Por último, me cargué la galería de afotos. Haddock murió, y no me acordé de esa carpeta. Volveré a hacer una nueva galería pronto.
Hasta mañana

viernes, 11 de febrero de 2005

Agridulce

He encontrado una antigua página web mía, maltrecha y deshilvanada, a la deriva en la red.
Aquí tenéis el enlace. Me ha traído viejos recuerdos y buenos textos, que iré desgranando suavemente en esta bitácora. También demuestra que no estaba equivocado y que todo empeoró y mejoró después, por difícil que resulte de explicar.

También me he dado cuenta de lo que he perdido, literariamente hablando. Creo que antes escribía mejor.

me estoy haciendo viejo. Una lástima. Habrá que enterrar otro sueño mal muerto.

¡No es posible garantizar cosas así! Después de todo, cuando tuviésemos todos los libros que necesitamos, aún insistiríamos en encontrar el precipicio más alto para lanzarnos al vacío. Pero necesitamos un respirador. Necesitamos conocimientos. Y tal vez dentro de un millar de años, podríamos encontrar barrancos más pequeños desde los que saltar. Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que somos. Son la guardia pretoriana del César, susurrando mientras tiene lugar el desfile por la avenida: “Recuerda, César, que eres mortal”. La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con todo el mundo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando, Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento de ello está en un libro. No pida garantías, no espere ser salvado por alguna cosa, persona, máquina o blibioteca. Realice su propia labor salvadora, y si se ahoga, muera, por lo menos, sabiendo que se dirigía hacia la playa.

Ray Bradbury, "Fahrenheit 451".

En todos los frentes

Pienso que esto, la vida, es una guerra. Debe de ser así, porque uno no cesa nunca de pelear.
Dicen que las únicas guerras que se pierden son las que se abandonan. Quizá por eso siempre perdemos nuestra guerra con la vida, ya que el tiempo es un aliado invencible.


Me caracterizo por huír hacia delante. Al menos eso me gusta creer. Aparte del frente profesional, que acabo de reforzar para demostrarle a esta mezquina universidad que no soy digno de ella, llevo otros frentes que ahora empiezan a doler. El profesional personal, con mis proyectos para intentar buscar una salida cuando esta universidad acabe conmigo (si puede), y el personal político, que al parecer se va a abrir. Como dijo Maquiavelo, al final hay que tomar partido por alguna bandería...

Voy a intentar echar toda la carne en el asador, porque es cuestión de tiempo que pase algo. Para bien o para mal.

Pero lo que no quiero es que la gloria o el infierno me pillen sentado en el sillón de casa.

jueves, 10 de febrero de 2005

Estados Unidos

Son unos hijos de la gran puta. Por mí, les pueden ir dando, todo lo que les pase es poco.
Supongo que hace 500 años, cuando España se dedicaba a pasearse por el mundo a base de cojones, supongo que seríamos tan odiados como estos capullos (me pregunto cómo pudimos hacerlo entonces, viendo la piltrafa en que nos hemos convertido ahora).
De vez en cuando me entero de que han jodido a un tío por el simple hecho de ser estadounidense, y me alegro un huevo. Aunque empiezo a pensar.
La sociedad y la ética ha hecho que ahora, más o menos, puedas ir por el mundo sin que te rebanen el cuello por el simple hecho de ser capullo. Hemos aprendido a respetar al prójimo y todos somos capullos, solidarios y alternativos. Se ha logrado una sociedad civilizada de bajo nivel. El problema está cuando subimos un nivel, y vemos que los gobernantes se pasan el respeto, el sentido común y la civilización por el forro testicular, y se dedican a hacer lo que les apetece plegándose únicamente a sus propios intereses.
O sea, que los mandamases y religiosos y progresistas nos han vendido la sociedad y el amor al prójimo y el respeto al ser humano cuando ellos mismos se dedican a seguir haciendo lo que han venido haciendo en los últimos 10000 años de civilización: joder al prójimo.
Como lo de la guerra de Irak (que es la última, pero no la única): EEUU ha hecho lo que le ha dado la gana. La sociedad, solidaria de cojones, ha protestado enérgicamente y todos somos más justos. Dos años después, no ha pasado nada. Todos los países siguen rindiendo pleitesía al todopoderoso Bush. Alemania, Francia, Reino Unido (otros hijos de puta enormes) y demás ahora se reúnen con Bush y acólitos y siguen jungando a lo mismo. Nada ha cambiado.
Yo no sé si esto podrá ser de otra manera, puede que no. Pero entonces que no se escandalicen cuando 4 irakíes a quienes han matado mujeres, hijos y hermanos cogen un coche bomba y se llevan por delante todo lo que puedan. No es terrorismo. Simplemente es la vida.

miércoles, 9 de febrero de 2005

Pasan los días y uno no sabe ya qué poner. Siempre es todo tan difícil...

lunes, 7 de febrero de 2005

Fin de semana de perros

Fin de semana de perros en los que se materializan las peores decepciones, ya presentidas de antemano.
Es lo que tiene haber comido pan de muchos hornos y aceptar con resignación que si las cosas pueden ir mal irán. Sigo en mi línea derrotista y personal que no interesa a nadie. Pero hoy no puedo escribir más.

Hasta mañana.

miércoles, 2 de febrero de 2005

Todos somos iguales

Pasa el tiempo y cada vez me canso más. Me pregunto si a todo el mundo le pasará lo mismo.
Me voy cansando de la vida, que es perra vieja y es puta. Me canso de levantarme cada mañana a pelear sabiendo que esto no va a ningún lado. Me pregunto si a todo el mundo le pasa lo mismo.
O me pregunto por qué no me rindo. Por qué no dejo de pelear y me dedico a vegetar, a vivir un poco mirando hacia mi interior, tan abandonado a veces.
Porque rendirse sale muy barato; ser cobarde sale casi gratis; ser valiente no lo sé, porque no lo soy ni lo seré nunca, pero pelear todos los días en esta guerra que es la vida y tratar ya no de descollar, sino simplemente de hacer lo que uno cree que debe, eso sale caro.
Quizá ya me estoy haciendo viejo. 36 años. Lo que más me duele es que empecé a vivir tarde, así que encima a uno se le queda el regusto de que empezó a pagar incluso antes de saberlo, incluso antes de nacer. Y lo peor es que no hay marcha atrás.

¿Te pasa a ti lo mismo?

martes, 1 de febrero de 2005

SGAE

Mal está lo que mal acaba, y este país va a acabar putapénicamente. Ya lo decía ayer, y me vino a la memoria ese ejemplo social, ese dechado de virtudes llamado SGAE.
Creo que a estas alturas nadie duda de la "honradez" de sus argumentos. Este es otro ejemplo de un país que se va a la mierda por la puerta de atrás. El hecho de que los gobiernos apoyen a la SGAE y permitan que roben a los usuarios sólo puede indicar que tenemos el país que nos merecemos. Yo, desde hace tiempo, me he relacionado con la radio, y he sido testigo de las prácticas nazis y de los abusos que llevan a cabo.
Aparte de que me gustaría que se leyeran a Negroponte ("El mundo digital"), si es que saben leer, debían preguntarse algo: ¿por qué la gente piratea?
Quizá las respuestas no sean que somos malos por naturaleza, que lo somos, sino que están ofreciendo al usuario un producto caro y de calidad lamentable. Claro, la gente no es tonta, y ahora la tecnología nos ha hecho más independientes. Aparte de los conceptos filosóficos de si el autor debe seguir cobrando de por vida, creo que si pusieran las películas y la música más baratas, la gente compraría un poco. Si alguien lo consigue copiar a precio ínfimo, sólo pueden ocurrir dos cosas: que la SGAE y los autores ganan a montones, ya que a ellos les cuesta menos que al usuario pirata de a pie, y entonces tienen un morro y una poca vergüenza del cuatro, o es que lo hacen rematadamente mal y son eunucos, digo incapaces de adaptarse a la realidad.
Señores de la SGAE: no hay nada que me reviente más que los caraduras, así que les pueden ir dando. Si algún día se hunden en la miseria, brindaré por ello.

lunes, 31 de enero de 2005

Bancos, beneficios y propósito de enmienda

Ya lleva algunos días que me ronda la cabeza. Al final, voy a parecer un comunista acérrimo y...
...exacerbado, de los que no razona. Pero es que se me abren las carnes cuando oigo que tal o cual banco (porque han sido más de dos) han obtenido unos beneficios multimillonarios. Lo cual no está mal cuando se trata de una empresa que vende, fabrica o hace algo, que arriesga lo suyo y al final de la corrida te quedan las dos orejas y el rabo, aunque haya sido caro.

Pero estos señores ganan de la usura. No venda nada. Simplemente viven de gestionar un dinero que no es suyo, o de prestar el dinero de uno a otro. Usura. Es vergonzoso que esta serie de cambistas, banqueros y usureros saquen cada uno, limpios de polvo y paja, 3.000 millones de euros de todo un país (o de varios, da igual) como beneficio de explotar a la gente. Nos escandalizamos de los top-manta (bueno, yo no), pero a nadie le importa que todo el país, empresas y particulares, esté trabajando para que esos tíos ganen cifras vergonzosas.
Así nos va a ir, esto es algo que se ve venir, aunque nadie hace nada. Bueno, los políticos sí: ellos son los responsables. O no, somos nosotros por no envirlos a explorar la Antártida en calzoncillos. No sólo por los bancos, sino por todo. Nos estamos argentinizando por un lado, americanizando por otro, cuando en realidad no somos ni siquiera la primera potencia africana.
Llegará un día en que todo, pero todo, se irá a la mierda. Ahora estamos muy inmersos en ella, no nos damos cuenta y la toleramos, pero algún día hundiremos la cabeza en ella. Todos nos escandalizaremos y rasgaremos las vestiduras, y preguntaremos cómo hemos podido llegar a esa situación, y todo será llanto y crujir de dientes para los mismos. Ya dije que la historia, la Historia, es siempre la misma, y siempre lo paga pocarropa.
Hemos tenido tiempo y ocasiones para arreglarlo, así que cuando se vaya todo al garete, a mí no me busquen. A mí, la solidaridad esa que ahora está tan de moda, siempre me ha parecido una capullez como un templo.
Y lo de propósito de enmienda, para mañana.
A Dios vais.

miércoles, 26 de enero de 2005

Políticos

Tenemos los políticos que nos merecemos. No quiero hablar de ellos, ya que sería un tema...
...recurrente y fácil que me permitiría llenar días y días, pero es inevitable. Suelo oír RNE Radio 5, para seguir enterandome en qué país vivo, y sigo enterándome de lo que hacen esos insignes próceres de la patria. O lo que es peor, los oigo.
Los políticos que tenemos hoy en día son todo un ejemplar zoológico. Incultos, analfabetos, egoístas, zampabollos que lo únic que quieren es medrar a cuenta de la sociedad. Nos estamos argentinizando. Han creado una realidad ficticia, en la que vivimos todos, y que, en connivencia con periodistas y otras fuerzas vivas, mantiene henchida al viento. Sus palabras siempre están huecas, llenas de retruécanos y alharacas que no encierran nada, demagogia y vacuidad para llenar los oídos de una sociedad inculta, despreocupada y que ha olvidado pensar. A veces también dicenlo que el populacho quiere oír, lo "políticamente correcto". La cuestión es que estamos totalmente manipulados. Nadie vive en la realidad, la vida ha quedado enmascarada totalmente por una salsa rosa que, de vez en cuando desparece y nos golpea brutalmente (porque la vida sigue siendo la vida, una mortal hija de puta que no perdona ni olvida sus reglas). Claro, que mientras no me toque a mí, sigo viviendo en esa nube ideal, confiando en que todo va bien.
Yo también estoy manipulado, porque no hago nada. Dice mi amigo y filósofo Ángel Font que la política, en su origen, en las polis griegas, tenía su sentido: era poca gente, un entorno controlado. Pero ahora, en este planeta sobrecargado en que todo ha aumentado varios órdenes de magnitud, hay demasiadas variables, todo es demasiado complicado para que sea fácil, o siquiera inteligible. Así que aquellos con más estómago o menos vergüenza se meten en el río revuelto mientras los demás dejamos hacer con insultante indolencia.
Pienso que es un problema de cultura, en este país mezquino y cainita. Hay poco que hacer, esperar a que esto madure o se pudra de una vez y nos vayamos todos a la puñetera mierda. Mientras tanto, sigo luchando un poco, desde mi humilde tribuna, con mis pobres proyectos. No por salvar a la sociedad o ese romano llamado statu quo. A mí la sociedad me importa un carajo. Lo hago por salvarme a mí, pero, si encima, ayudo algo a alguien, eso es suavidad.
Lamento que toda esta morralla política haya corrompido todos los estratos sociales, empresariales y administrativos. Esto sólo se cura leyendo y pensando, así que vamos a hacer algo.

viernes, 21 de enero de 2005

Se me hizo facil

borrar de mi memoria
a esa mujer
a quien yo amaba tanto.

Se me hizo fácil
arrancar de mí ese llanto
y ahora la olvido
cada día más y más.

La abandoné
porque me fué preciso,
así abandono a la mujer
que a mí me ofenda.

Voy a buscar
otro amor que me comprenda,
la otra la olvido.
cada día más y más...


Falta de fe

El miércoles fue un último día, como otros tantos. Yo me entiendo. Así que ...
...lo celebré viendo la tercera parte del señor de los anillos, versión extendida. Tres horas de épica acaban por ablandarle a uno las pocas fibras sensibles aún vivas en mi ya demasiado ajado corazón. He leído la novela varias veces, y no dejo de emocionarme con cada una de ellas. Y ayer, oyendo a Gandalf contarle a Pippin a dónde irían cuando les segase alguna de las Parcas, en el asedio de Minas Tirith, sentí una gran envidia.
Porque ellos tenían fe.
Considero la fe como una cobardía, un instrumento mágico que enciende una luz imaginaria en medio de toda la oscuridad. Pero la fe, que requiere la condición necesaria (y aun suficiente) de creer, dota a los creyentes de una fuerza y unas razones axiomáticas para ir tirando día a día. No me gustan los axiomas, no me gustan las verdades absolutas que hay que creer sin poner jamás en duda, no me gusta todo aquello que necesita de alguien para existir y para tener entidad. Pero reconozco que, quien lo hace, puede convencerse a sí mismo de estar haciendo lo correcto (y eso es lo más fácil, no hay nada más maleable que la propia conciencia), y llegará a hacer casi lo que se proponga. Aunque lo que unomás necesite cada día son fuerzas y razones para levantarse de la cama y enfrentarse a este perro mundo.Por cierto, ya sé que al mundo lo afeita un barbero borracho, no necesito leer los periódicos ni ver la televisión para cerciorarme.

Yo no tengo fe. En nada ni en nadie. Ni religión ni instituciones ni personas. No creo ya en nada. La decepción sistemática y continuada, la miriada imparable de hechos que te dicen que esto es marasmo en estado puro, que es una guerra, que no hay nada más allá de lo que puedas razonar, que la vida es una puta ramera que te la juega y te la clava en cada esquina que tuerces, en cada salto sin red, en cada despertador...Sé que estamos en medio de la oscuridad, en medio de la nada, y que nunca saldremos de ella. Y esa certeza, esa deduccción lógica y racional a partir de hechos incostestables, ese desfallecimiento, deja poco sitio para la fe. Sin fe, en medio de esta sentina que es el mundo y la sociedad, la mente encuentra pocas razones para seguir día a día plantándole cara a lo que venga, que suele venir duro y negro y feroz e implacable; principalmente porque no las hay.
Todo es más difícil sin fe, porque todo es real sin fe. La fe es una herramienta de los cobardes y los débiles para edulcorar el hecho de que nada aquí tiene sentido.
A veces desearía poder tener fe.

PD. Es la segunda vez que escribo esto. Ayer pasé un cuarto de hora escribiendo este mensaje, y luego se fue todo al garete. Putos ordenadores, puta vida...

martes, 18 de enero de 2005

Ha caído

A medida que uno se va haciendo mayor, va envejeciendo, aprende a ir asumiendo que, en la mayor parte de las ocasiones y como norma general...
...las cosas nunca acaban bien. Lo de acabar bien es un eufemismo para no reconocer que las cosas simplemente no acaban como nos gustaría; eso no tiene por qué tener relación con que acaben bien ni mal, y normalmente todo se reduce a deseos personales, íntimos y poco racionales.
Hoy, para variar, soplan vientos de cambio. Alguno de ellos son personales, un nuevo intento de frenar ese derrumbe interior que ya ha arrasado y asolado las más bellas, mis más preciadas estancias; muchas veces dudo de que sea capaz de devolver el antiguo aspecto de las mismas (no pretendo que nadie, salvo yo mismo, me entienda)
También voy a crear un foro paralelo donde contaré la misteriosa desaparición de Robert A. Teleman. Pretendo que al final sea una especie de libro.
Por último, ha caído. Tenía albergadas en mi interior unas míseras esperanzas de que perviviera, demostrando que todavía puede quedar suavidad, de que no todo está perdido, de que hay consciencia de que esto anda mal. Pero no, lo acepto, pese a no estar de acuerdo. El planeta, la raza humana no ha madurado, más bien al contrario... Ya han derribado la caseta de los camineros.

jueves, 13 de enero de 2005

Prólogo del editor a la primera edición

La historia de la desaparición de Robert A. Teleman fue el fruto del esfuerzo y la constancia de una única persona, Samuel Garcia, que comprometió su reputación y ...
..aun su carrera en recopilar, con la minuciosidad más exasperante, una serie de hechos y signos, aparentemente inconexos, que ayudaro a revelar primero, y a develar posteriormente, uno de los misterios más aterradores de este ya exhausto siglo XXI. Merece consignar en estas páginas las líneas generales del proceso que llevó hasta este texto que hoy se encuentra entre sus manos por primera vez. Como comentó en su autobiografía ("Samuel Garcia, a la caza de una quimera", publicaciones Albemut, 2148), la pista comenzó con un extraño manuscrito que arribó un día cualquiera de enero de 2126 a la editorial de Milos Kovapoulos, editor de segunda categoría en Carlsbad, Nuevo Méjico (USA), y amigo personal de Samuel. El manuscrito, ajado y maltrecho, parecía haber soportado con poco éxito un calvario de editorial y oficinas de correos, y se presentaba con una carta, copia de una original perdida hace ya tiempo, en la que relataba, sucintamente, la explicación de la misteriosa desparición de Robert A. Teleman. Kovapoulos descartó su publicación por la deficiente calidad literaria, amén de la escasa innovación argumental. No obstante, destacó "la extraña sensación de que aquello no era una novela, sino un diario", sensación que transmitió a su amigo Garcia.
Avivado por la curiosidad, Samuel buscó en los archivos de desaparecidos a Teleman, con resultados infructuosos. Al menos en los últimos cincuenta años no constaba ninguna desparición "misteriosa" de ningún Teleman, entiéndase que no tuviera explicación o no se hubiese encontrado el cadáver.
No obstante, la relectura del original daba unos datos reveladores. Afirmaba que su desaparición había tenido lugar en la ciudad de Washingtown, en las navidades del año 2004. Posteriores investigaciones confirmación la existencia y desparición de un tal Robert Arthur Teleman, analista de sistemas, que trabajaba de freelance entre varias multinacionales e aquella ciudad. No tenía familia conocida, aunque era posible que hubiese cambiado de nombre, y nadie denunció su desaparición ni consta que la hubiera, salvo una entidad bancaria cuya reclamación hizo que se enajenaran los bienes y cuentas bancarias de este sujeto.
Al menos, el personaje y supuesto autor del manuscrito existió en algún momento, aunque esto no prueba la veracidad del manuscrito.
Más curioso fue la investigación llevada a cabo en la empresa Data Servers Inc., propietaria de los registros ...

Armas de destrucción masiva

Mientras conducía hoy hacia esta egregia universidad, en Radio5 todo noticias, mi fiel compañera,...
... la cadena ABC decía que Bush había desistido en su empeño de encontrar armas de destrucción masiva. Y lo que es peor, dice que volvería a hacer lo mismo.
Cualquier mortal con dos dedos de conocimiento sabía que Bush invadía Irak simplemente por controlar el petróleo. Que las armas eran una excusa que nadie creía, y que todo esto era injusto. No sé si era bueno o malo, pero era injusto.

Pero lo que más me sorprende es que a alguien se le ocurre invadir un país soberano, rarito y terrorista pero soberano, se inventa cuatro mentiras mentiras que por otro lado todo el mundo sabe que lo son, y aquí no pasa nada. Y luego, dice que las mentiras son falsas, y sigue sin pasar nada.

Creo que esto siempre ha pasado en el mundo. Que el poder y la ley y la religión no tienen nada que ver con la justicia. Y que al final siempre lo paga pocarropa. Lo malo es que, cuando te toca, acaba contigo. Y cuando te toca de refilón, te da mucho, pero que mucho miedo.

martes, 11 de enero de 2005

Nuevos viejos aires

Acabo de actualizar mi ordenador. Esto, para alguien que trabaja todos los días con esa diabólica herramienta,...
...siempre tiene algo de atractivo, aunque cada vez menos. Ahora estamos con una barebone Asus muy bonito, un Athlon 3200 64 bits, 1 MB de RAM y un flamante Linux Suse 9.2. Que dure.
Y mientras tanto el resto de mi vida sigue inmerso en el marasmo habitual. Sigue siendo difícil encontrar el norte, pero lo intentamos. Quizá en algún momento, en algún lugar, algo salga bien de una puñetera vez.

lunes, 10 de enero de 2005

Tras las Navidades...

...viene la calma. Otra vez en el fragor de la batalla, como siempre sin esperanza ni fuerzas ni motivación para seguir.
No obstante, apelamos al buen hacer, a la suerte y al orgullo para dar un par de pasos más hacia Ítaca. La cosa se pone interesante. Saludos de nuevo y gracias por estar aquí. Seguimos en la brecha.

viernes, 24 de diciembre de 2004

Hoy la vi. Hoy no estaba previsto que apareciese una nueva entrada en esta bitácora. Pero Nochebuena dista mucho ...
...de ser sólo una noche, y todavía más de ser buena. Y de nuevo la desazón y la tristeza se han enseñoreado de mi alma. Sí, hoy la vi. La vida es triste y de vez en cuando la vez cara a cara y añoras lo que fue y lo que pudo haber sido.


Quizá algún día cuente todo lo que almecena mi corazón en polvorientos anaqueles, quizá algún día sea capaz de ordenar todos mis sueños, catalogados minuciosamente como fracasos, quimeras, posibles y éxitos. Aunque duele cuando el sabor de la victoria es agridulce.


Hoy la vi, y aunque no lo supe luego no pude dormir, yo creía que podía después comprendí que si ahora estoy así es porque hoy la vi.
Aparece un nuevo libro en la bitácora del navegante. Hoy, en la nochebuena de 2004, tiene su persona asignada. Mi mayor problema es que la mujer de mi vida aún no tien el suyo.


O sí, que es lo peor.

jueves, 23 de diciembre de 2004

"Fue recogiendo lentamente todo aquello que durante 12 años había formado parte de su vida. Eran tan sólo...
...unas magras cajas que destilaban amargura por las costuras. Las despedidas, o más bien las partidas, nunca significan demasiado. Como tampoco lo significan las arribadas a nuevas tierras, las caricias en nuevos cuerpos, los denuedos en nuevos trabajos. Siempre es ese mismo sabor azogado del miedo llenando de mercurio la garganta, una nerviosa sensación de incertidumbre, de inseguridad, de dependencia. Ambas son dos expresiones diferentes de una misma rendición ante la realidad que nos avasalla.

Aquella caja fue la última. Sin decir adiós, abandonó el edificio con la caja en sus brazos como un indefenso retoño y se sumergió con resolución entre la marabunta de la acera hacia el aparcamiento.

Nunca llegó al coche, y jamás nadie volvió a verlo."

Fragmento de "La extraña desaparición de Robert Teleman",
obra apócrifa y anónima, siglo XXI


miércoles, 22 de diciembre de 2004

Se acercan las navidades...

...y es muy posible que no escriba mucho más hasta el año que viene. Así que, como cantan en mi tierra, allá va la despedida:
Tan sólo hemos pasado juntos (yo, yo mismo y nadie más) un par de meses. Como se ve, estoy quemado, muy quemado. No sé si con motivos o no. Esta universidad y el gobierno popular me traicionaron, y no se lo perdono, no lo perdonaré nunca. A ninguno de los dos. Estoy intentando solucionarlo, pero a veces por mala suerte y a veces por negligencia, todo va manga por hombro. Estoy intentando montar empresas para financiarme, y la primera que monto el socio me sale rana (no sin aviso), y estoy desesperado por venderla, funcionando a la perfección. Ahora estoy con 4 desubicados más. nos llamamos la Brigada Orca y al menos tenemos ganas de pelear. En esta puta universidad no hago más que intentar publicar (que no investigar) para ser funcionario. A eso nos arrinconan en este puto país.

Pero lo tengo claro. Las únicas batallas que pierdes son aquéllas en las que dejas de pelear.

Feliz navidad.

martes, 21 de diciembre de 2004

Esta es una vieja historia

Cada vez que salgo a la calle los fantasmas me asaltan. Me rodean, ululan en mis oídos y me sacan sus lenguas de trapo transparentes. Es lo que tiene vivir en un agujero, vivir en el dolor, vivir en esas escaleras que no dejan de bajar, nunca, hacia abismos jamás hollados.

Entonces me doy cuenta de lo cerca que estoy del punto de partida, de lo vano y futil y banal y trivial y estéril que es vivir en negro. De que uno no es mejor ni peor que la media de banalidades que pululan en este zoo, y que todo pierde su sentido.

A veces pienso que hay que cambiar. Encender una luz, abrir las ventanas y plantar flores en las macetas fosilizadas que vaguean entre las almenas. Limpiar las habitaciones y limpiar de polvo y esqueletos de lamias las alformbras y los anaqueles.

Pero nunca hago nada. Bebo para olvidar que tengo verguenza de beber.

Nuevos proyectos

Algo se mueve en el plano profesional número 2. radioAmedida va al garete, abandonada a manos usurpadoras y advenedizas. Algo huele a podrido en Dinamarca. Añoro, extraño un canal donde poder eschuchar ésa mi música triste. Creo que voy a arrostrar una nueva emisora web, donde poder escuchar lo que me apetezca. Se mueven la máquinas de aquéllos que tienen algo que decir. El mundo está desquiciado ¡Qué desgracia la mía el haber nacido para enmendarlo!

Ismael Serrano y Barcelona

Hoy es de nuevo un día de esos en los que no sé qué poner. Venía oyendo a Isamel Serrano, en su canción "Ahora", que básicamente...
...dice "Ahora que nos hemos hecho viejos". Habla un poco de los lugares míticos a los que viajamos, de los que huímos o a los que quisimos huír, que el tiempo ha lamido y desgastado y ahora están extenuados, translúcidos, sombras de lo que eran y de lo que en su tiempo significaron.
Recuero mi primer viaje a Barcelona, para el bautizo de mi primo (que ahora tiene 26 ó 27 años). La familia Trap en un Land Rover corto, por aquellas carreteras. 9 horas de viaje agotador, enervante (enervante es que debilita, aunque ahora esta academia ha aceptado la acepción bastarda). Luego Barcelona fue un sueño, un mundo irreal y utópico que el tiempo y experiencia se ha encargado de demoler concienzudamente. Qué se le va a hacer. Ahora es una mera ilusión, pero hace tiempo fue otro de mis sueños.

P.D. De esta canción me encanta esa frase: se cayeron mis alas y yo no me rendí. Así hay que seguir, luchando mientras quede vida, aunque la esperanza haya huído de nuestros corazones.


Ahora que la adolescencia es un septiembre lejano,
humo de cerveza en un portal, un verano inacabado.
Algunos años en la facultad de ciencias,
papeles escritos, ron de Cuba, hojas de hierba,
un tren dormido en una vía muerta,
la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.

Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú,
las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul,
los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos,
la luz de una cafetería, los amores conversos.

Ahora que te cansas y las piscinas cierran,
y apura el último baño la luz de las estrellas.
Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir
y nadie me espera allí.
Ahora que casi llego a fin de mes,
que amo a una mujer.

Que amo a una mujer.

Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana,
que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas,
que cumplimos más añós que promesas,
que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia,
que llego tarde a los cines y al fin del planeta,
que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.

Ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja.
Ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña,
que pido auxilio, besos y comida por teléfono,
que fumo flores y lloro a veces mientras duermo.
Ahora que tiemblo como un niño abandonado.
Ahora que viejos amigos nos han traicionado.

Ahora es el momento de volver a empezar, que empiece el carnaval,
la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos.
Se cayeron mis alas y yo no me rendí,
así que ven aquí,
brindemos que hoy es siempre todavía,
que nunca me gustaron las despedidas.

Disco: La traición de Wendy
Estreno: junio de 2001
Letra: Ismael Serrano y Daniel Serrano
Música: Ismael Serrano

lunes, 20 de diciembre de 2004

Reverte (II)

Por Arturo Pérez reverte, publicado en El semanal el día ...
19-25 de diciembre de 2004, número 895.

Esa plaga de langosta


Estaba el otro día viendo la tele y salió lo de la langosta en Canarias, con los bichos posándose en un sembrado y dejándolo hecho cisco al largarse. Entonces me puse a hacer analogías. Igualito que los políticos de aquí, concluí. Lo que tocan lo hacen polvo. Todo vale para ese estómago voraz que pone cuanto existe al servicio de su ambición, de sus ajustes de cuentas, de su bajeza moral. De esa España virtual que se han inventado, ajenísima a nada que tenga que ver con la España real, pero que nos imponen día tras día, porque ése es su miserable oficio y su negocio. Y claro: asunto que pasa por tales manos, asunto deslegitimado, sin crédito, sucio para siempre. Y como la política se alimenta de sí misma, el apetito es insaciable. Queman cartuchos sin respetar nada ni a nadie, dispuestos a cargarse lo que sea con tal de aguantar una semana más. Y cómo se odian, oigan. No se mandan pistoleros unos a otros porque no pueden. Y encima se creen originales, los malas bestias. Si fueran capaces de leer, sabrían que todo cuanto hacen se hizo ya. Desde Viriato, o así. Pero es que, excepto dos o tres, no saben ni quién fue Viriato. Y así nos va. Ésa es nuestra desgracia: los políticos. La plaga de langosta. La perra historia de España.

Échenle un vistazo al patio. Lo que tocan lo ensucian, lo desmantelan, lo aniquilan. Cómo lo han puesto todo en los últimos diez o quince años, y cómo lo siguen dejando, impasible el ademán, según las necesidades del enjuague puntual, pan para hoy y hambre para mañana, yo me quedo tuerto pero a ti te dejo ciego por la gloria de mi madre. Todo sirve como arma política arrojadiza. Su injerencia en la Justicia, por ejemplo. Tela. Toda esa manipulación partidista. Toda esa infamia. Han conseguido que ahora veas una toga y unas puñetas y te hagas cruces. En cuanto a la Educación, o Enseñanza, o como se llame, qué les voy a contar. Con el concurso de ministros y consejeros autonómicos de toda condición y pelaje, entre Logses, Lous, Locus y puta que las parió, esos irresponsables aprendices de brujo han metido a las últimas generaciones de españoles en una maraña de frustración pseudoeducativa, en un callejón de donde ya no los saca ni Cristo que baje y se haga cargo.

Y qué me dicen del deporte: las selecciones de mis huevos, con todo político periférico echando carreras para hacerse una foto con la que arañar media docena de votos guarros. O fíjense en la Constitución, convertida en bebedero de patos. O en las Fuerzas Armadas, ahora llamadas de Paz y Buen Rollito, porque a ver de qué otra forma se las puede llamar tal como están, desmanteladas como no se habían visto desde el día siguiente a la batalla de Guadalete. De servicios de información, para qué hablar: los del Ceneí van por ahí con máscaras del pato Donald. Interior, ya ven: convertido en Exterior, de puro diáfano y transparente. Y como la necesidad de algo para roer es vital en política, ahora le toca el turno a la Guardia Civil dinamitera, y todos se apresuran a llenarla de mierda, unos por vocación y otros por precaución, sin que a los de abajo se les deje hablar, y sin que los de arriba, generales beneméritos que trincan estrellas del pesebre, abran la boca para defender a su gente.

Podríamos seguir enumerando hasta la náusea: el toro de Osborne, las lenguas autonómicas, la idea de nación documentada en Cervantes, la bandera del siglo XVIII, la palabra España. Todo es materia depredable. Como la monarquía, que ahora tiene más flancos jugosos para hincar el diente. O la república, si la hubiera: ya se cargaron dos. O la política exterior, que pasa de mamársela a George Bush por una palmadita en la espalda, a hacer el payaso gratis y por la cara. Hasta el Diccionario de la Real Academia, obra magna sin igual en las otras lenguas cultas, imperfecto precisamente por su rica grandeza, es insultado ahora porque las feministas radicales, alentadas por políticos tiñalpas que se acojonan ante la dictadura de las minorías, pretenden cambiar en dos días, ajustándola a su demagogia imbécil, una lengua que lleva fraguándose, desde el latín y el griego, casi treinta siglos. Pero lo peor es cuando los ves en el Congreso y la Congresa expresándose con ese verbo inculto, esa ausencia de sintaxis y esa desabrida poca vergüenza, y te preguntas cómo se atreven. Cómo es posible que estas langostas bajunas, analfabetas, se atrevan a devastar una España que ni aman, ni comprenden.

Reverte (I)

El viernes estaba yo hablando precisamente de esto. El hecho de venir de una familia de sordos, amén de mi...
baja extracción social, hace que hable a voz en grito en cualquier lugar. Y sin pelos en la lengua. El tanganillo de güisqui que un miembro de la Brigada Orca me arreó ayudó al asunto. De esa forma, andé poniendo verdes a los políticos (nacionales) al lado de una mesa de trabajadores del muy noble, leal y heróico ayuntamiento de Segorbe. Sólo recuerdo sus caras de pasmo, estupor y estupefacción, mientras 4 borrachos con pedete lúcido disertaban acerca de cómo los políticos habían llevado, estaban llevando este puto país al sumidero.
No recuerdo mucho lo que dije esa noche, pero Reverte lo dijo mejor. Copio, sin su permiso, lo que piensa la parte de España que piensa acerca de los políticos.

viernes, 17 de diciembre de 2004

Indecisión

Hoy no sé acerca de qué escribir...
...Ayer fue un puto día de perros. Noche toledana de recuerdos. Podría escribir sobre eso. O sobre aquella vez que arié bandera con deshonor ante la vida. Anteayer vi a un hijo de la gran puta que me trajo amargos recuerdos. Lamento no haberle partido la cara. O escribir acerca de lo que piensa Javier Marías acerca de esos narcisistas que sólo saben escribir acerca de sus desgracias, como si eso no le pasase a nadie más (esto me dio qué pensar durante mucho, mucho rato). O el último libro que me he leído, Cabo Trafalgar de Reverte, donde nos recuerda que la realidad y la historia no pueden, no deben olvidarse impunemente.

Pero hoy no voy a contar nada. Me quedo con Roy Hobbs, Robert Redford en la película "El mejor", cuando le dice al entrenador, Pop: "He tardado 16 años en llegar hasta aquí. No puedo dejarlo ahora".

Yo tampoco.

A pasar buen fin de semana.

miércoles, 15 de diciembre de 2004

Me va la vida en ello

Me asalta esa canción a menudo. Quizá la letra no tenga mucho que ver, pero la frase...
...La frase me taladra los sentidos fiera, porque está muy claro que en el futuro me la jugaré una vez más, que estoy en franca desventaja y que veo dolor y sufrimiento y zozobra. Me va la vida en ello, tengo que intentarlo.

ME VA LA VIDA EN ELLO

Luis Eduardo Aute

Cierto que huí de los fastos y los oropeles,
y que jamás puse en venta ninguna quimera.
Siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera.
Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ,dímelo,
me va la vida en ello.
Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida
Ante otro "más de lo mismo" creí en lo distinto
porque vivir era búsqueda y no una guarida.
Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ,dímelo,
me va la vida en ello.
Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio,
quise quemarla de prisa jugando con fuego.
Y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego.
Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ,dímelo,
me va la vida en ello.

martes, 14 de diciembre de 2004

Quién nos ve

Pues nadie. Hoy por hoy estoy (me dan ganas de decir estamos) escribiendo para nadie. Para mí mismo...
...No por ello voy a dejar de escribir. Creo que no hago esto para que me lea nadie. Lo hago por mí. Seguiré en la brecha. Ya lo dije ayer. Hay que aguantar el tir&oacte;n. Eso es lo más fácil.

C U

lunes, 13 de diciembre de 2004

259602

Ése es el número que aparece en el cuantakilómetros de mi coche. 259602...
...259602 golpes que cada día hemos ido recibiendo. Pese a ello, el coche aún va bien, aún se defiende con diginidad y me lleva y me trae. No sé si porque es un tipo duro o simplemente porque no le queda más remedio que aguantar. Aguantar el tirón. No tiene mucho mérito aguantar el tirón, aguantar nada. El ser humano es capaz de aguantar lo indecible sin demasiado esfuerzo. Instinto, simplemente. Lo que cuenta es tirar adelante.


Pero volvamos a ese número. Significa 3250 horas dentro del coche, 135 días de mis 7 últimos años de vida, 4 meses y medio dentro del coche, como si entrara ahora en el mismo y saliese en mayo... 17500 litros de gas-oil, 11000 euros en combustible en los últimos 7 años.

¡Cuánto esfuerzo para tan poco, para tan mísero señor! ¿verdad?

He cerrado ya mis puertas
ya despedí a mis papas
hoy me marcho
y no se cuando volveré a regresar
no me esperes mas
no os quiero ver mas

Huyo porque estoy cansado
agobiado de actividad
busco un sitio donde nadie me controle
y este en paz
no me esperéis mas
no os quiero ver mas

He bajado las escaleras
y ya estaba en el portal
y he pensado que donde estoy
no es donde quise llegar
pero puedo cambiar
lo voy a cambiar

Y aquí estoy como un esclavo
pero otra mentalidad
aguantando el tirón
que me ha tocado aguantar
pero puedo cambiar
lo voy a cambiar

Celtas Cortos. "Aguantando el tirón"

jueves, 9 de diciembre de 2004

La caseta de los camineros

No me he olvidado, ni he arriado mi bandera. Simplemente ha habido congresos,...
...puentes, días lánguidos que hemos dejado pasar. Pero seguimos en la brecha, un año más viejo, una raya más para el tigre.
Todos los días, cuando vengo a trabajar, tomo una carretera comarcal de las de antes, sin arcenes, dos carriles y un tráfico infernal. Llevo 4 años pasando todos los días. Ahora, el ayuntamiento de Burjasot ha decidido doblar la carretera y hacerla de 2 carriles para cada sentido. No es que el sentido común se haya impuesto y decidan hacer las cosas bien; más bien la especulación urbanística. Se ha construido mucho por allí, hay unos megacines y necesitan buenos accesos para vender.
¿Y por qué cuento este rollo? Porque a la orilla de esa carretera, en el último tramo que queda por doblar, hay una caseta de camineros. Casa, porque ya tiene algo de entidad. Estaba abandonada, desde aquellos tiempos en que la red de carreteras se mantenía por familias y gente que vivía en esas casas y conservaba las carreteras en perfecto estado de revista. Trozos de la historia reciente de España. Nuestras carreteras están aún plagadas de esas casas de peones camineros. Subsisten las que han quedado en vías que no se han ampliado, por desvíos, desidia u olvido. Y queda ésta. Sigue ahí, manteniendo su derecho a existir sobre 500 metros de carretera. Ya le han derribado el jardín trasero y el delantero (¿cómo se llamará ese terreno que hay ante la casa?). Pero la casa permanece allí, impasible el ademán.
Le queda poco de vida, me temo. Ciertamente es una casa algo inútil, y entorpece el progreso, como dirían muchos.
Pero duele. Duele como se borra la historia, la pequeña y consuetudinaria, y el esfuerzo de mucha gente durante muchos años, gente desconocida que con tanto esfuerzo, quizá vano, llevó este desgraciado país adelante.
Hoy va por la caseta de los camineros. Que el que tuvo, retuvo.